Dra. Noelia Padilla (GEOT, Fac. Humanidades, UNMDP)
Mag. Cecilia Rigonat (GIAC, Fac. Humanidades, UNMDP)
¿Qué es el fenómeno El Niño?
El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural de tipo atmosférico y oceánico. Para comprenderlo, es necesario recurrir al campo de la climatología y la hidrología marina. Recibe su nombre popular, “El Niño”, por los pescadores peruanos que en el siglo XVII notaron que en la época navideña la temperatura del agua aumentaba, por lo que asociaron este calentamiento con la llegada del Niño Jesús.
El centro de la escena se desarrolla en el océano Pacífico sur. La corriente fría de Humboldt, con una dirección de sur a norte, recorre la costa chilena y peruana. En condiciones normales, los vientos alisios empujan el agua hacia el oeste, lo que provoca un desplazamiento del agua superficial mar adentro y da lugar al afloramiento de aguas subsuperficiales frías y ricas en nutrientes, principalmente en cercanía en la costa central y norte de Chile y sur de Perú. Este flujo transmite humedad y enfría la temperatura del aire que está por encima de ella. Por lo tanto, la masa de aire fría y húmeda, debido a su mayor densidad con respecto al aire circundante, permanece cerca de la superficie oceánica y provoca nieblas costeras. Esto crea una capa de inversión térmica que estabiliza el aire, impide el ascenso de la humedad profunda y bloquea las lluvias, dando origen al desierto costero.
En condiciones de El Niño, los vientos alisios disminuyen su intensidad o incluso invierten su dirección. Esto provoca que descienda hacia el sur una corriente cálida proveniente de la zona subecuatorial denominada Contracorriente Ecuatorial, la cual recorre las costas peruanas y desplaza la corriente fría de Humboldt hacia el oeste. De esta forma se produce una situación inversa a la habitual; es decir, el agua cálida costera transmite calor y humedad a la masa de aire que se encuentra por encima (Figura 1).
En estas condiciones, la masa de aire cálida y húmeda asciende (por tener menor densidad), se condensa y precipita primero en la costa peruana y del norte de Chile. Posteriormente, esta inyección de aire húmedo se expande a otras regiones y acarrea precipitaciones superiores al promedio en zonas como el sur de Brasil, Paraguay, Argentina, las Bahamas y el sur de Estados Unidos.

Figura 1. Situación actual del océano Pacífico Sur en relación con la anomalía de la Temperatura del mar. Fuente: OSTIA (Operational Sea Surface Temperature and Ice Analysis). Disponible en: https://www.senamhi.gob.pe/?p=satélites-TSM (fecha de consulta 18-09-2026).
En contraposición, el desplazamiento del agua cálida puede acarrear sequías en el este y el norte de Australia o en el Sudeste Asiático. En el caso del continente africano, por un lado, se puede producir un exceso de precipitaciones en la zona oriental y, por otro lado, sequías severas y prolongadas en el sector meridional.
Entre los impactos socioambientales, el aumento de las precipitaciones puede generar inundaciones y riesgo de aluviones. A su vez, las anomalías climáticas relacionadas con El Niño pueden contribuir a un aumento de los riesgos de enfermedades transmitidas por vectores, por el agua y por los alimentos, así como afecciones relacionadas con el calor, problemas respiratorios asociados a los incendios forestales, desplazamientos e interrupciones en los servicios sanitarios, entre otros (Organización Mundial de la Salud, 2026).
Luego del fenómeno denominado El Niño, viene una fase llamada La Niña, en la cual la situación se invierte. Los vientos alisios son más fuertes y se produce un descenso de la temperatura superficial del océano Pacífico en la zona ecuatorial este. Esta fase fría genera escasez de precipitaciones en América del Sur.
¿Cuándo ocurre? ¿Es posible predecirlo?
Si bien el fenómeno de El Niño es una fase de un ciclo climático natural, su recurrencia es variable (ocurre cada dos a siete años). En un contexto de cambio climático, en el que se asiste a un aumento sostenido de la temperatura media global, podría amplificarse su intensidad y frecuencia.
Recientemente se ha comenzado a hablar de un “Súper Niño”, haciendo alusión a su extrema intensidad. El fenómeno comenzó a desarrollarse y se declaró oficialmente entre mayo y junio de 2026, con manifestaciones meteorológicas a mediados del invierno y un fortalecimiento marcado hacia agosto. En este sentido, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que este año El Niño será extremadamente fuerte y alcanzará su punto máximo hacia finales del año 2026, aunque sus repercusiones en el clima continuarán, al menos, hasta febrero de 2027.
En Argentina, las condiciones asociadas al ENOS suelen favorecer un aumento de las precipitaciones y temperaturas superiores a lo normal. En consecuencia, se esperan lluvias más intensas para el inicio de la primavera de 2026 en casi todo el país. La figura 2 permite dar cuenta que, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), se prevé una mayor probabilidad de lluvias más intensas de lo habitual en las provincias de Misiones y Corrientes en su totalidad, así como en sectores de Formosa, Chaco y Santa Fe. Cabe señalar que estas son, regularmente, las zonas con mayores precipitaciones del territorio. En segunda instancia, las provincias con mayor anomalía de lluvias son Mendoza y San Juan.

Figura 2. Pronóstico de precipitación de septiembre a noviembre de 2026
Fuente: Servicio Meteorológico Nacional Argentino (2026)
¿Cómo nos afecta?
En este contexto, el partido de General Pueyrredon no está exento de la influencia de este proceso y podrían esperarse precipitaciones por encima de la media mientras duren los efectos del ENOS. Por otra parte, la ciudad de Mar del Plata se encuentra asentada sobre un área interfluvial, con varios tramos de arroyos entubados. Por este motivo, se recomienda mantener los desagües pluviales limpios, monitorear las áreas inundables y tomar recaudos ante la posibilidad de un aumento en la intensidad de las lluvias durante esta primavera y el verano.
El fenómeno de El Niño nos recuerda que la naturaleza posee dinámicas propias y variables que aún desconocemos. Las alteraciones atmosféricas que se desencadenan pueden poner en evidencia la vulnerabilidad de nuestros sistemas socioeconómicos. Aceptar esta incertidumbre climática, lejos de ser un acto de resignación, debe transformarse en un motor para la planificación estratégica y la prevención activa. En última instancia, aprender a convivir con lo imprevisible constituye nuestra primera y vital forma de adaptación.
Referencias bibliográficas
- Operational Sea Surface Temperature and Ice Analysis. Disponible en: https://www.senamhi.gob.pe/?p=satélites-TSM (fecha de consulta 18-09-2026).
- Organización Meteorológica Mundial (2026). El Niño alcanzará una intensidad muy fuerte e incrementará el riesgo de que se produzcan fenómenos meteorológicos extremos hasta entrado 2027. Disponible en: https://wmo.int/es/media/news/el-nino-alcanzara-una-intensidad-muy-fuerte-e-incrementara-el-riesgo-de-que-se-produzcan-fenomenos.
- Organización Mundial de la Salud (2026). Análisis de la Situación de Salud Pública: El Niño en las Américas, 2026-2027. Washington, D.C.
- Servicio Meteorológico Nacional (2026). El Niño – Oscilación del Sur (ENOS) https://ws2.smn.gob.ar/noticias/el-ni%C3%B1o-2026-actualizacion.




