Marchas y piedras: pensar la movilización urbana en el Mes de las Ciudades

Lic. Federico García Fernández

Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales (CONICET – UNMdP)

Grupo de Estudios sobre Población y Territorio (CIGSA, FHUM, UNMdP)

Las recientes movilizaciones en Francia, España, India, Brasil, Italia, Chile y Estados Unidos, entre otros países, colocan la protesta social en las ciudades en el centro de la escena pública internacional. Este escenario invita a preguntarnos ¿Qué está pasando con nuestras sociedades? ¿Estamos ante una ruptura de aquella aparente pasividad social que se profundizó durante la pandemia, o frente a la reaparición de conflictos que nunca dejaron de estar presentes? ¿Qué sucede con una sociedad a la que, en ocasiones, se ha caracterizado por el repliegue individual y el debilitamiento de los espacios colectivos? Y, fundamentalmente, ¿La ciudad en estos procesos es apenas el escenario donde se expresan los reclamos o es también parte de aquello que está en disputa?

Reclamar la ciudad

Las ciudades han sido históricamente espacios de desigualdad, de diferenciación, de lucha entre grupos socioespaciales diversos. Libros como «Ciudades rebeldes» de David Harvey (2014) lo evidencian. En este, el autor analiza cómo se desarrollan las disputas entre la sociedad, cómo el Estado gestiona recursos y mejora la rentabilidad de los espacios urbanos, mientras que las comunidades sufren las consecuencias y se hallan habitando una ciudad, desordenada, caótica, heterogénea y espontánea, donde se desarrollan espacios de vinculación, unión y horizontalidad. Esa tensión entre ambas miradas se rompe con otra posición, la ciudad utópica, la ciudad deseada, ese horizonte que motoriza una acción transformadora de la sociedad.

La movilización es analizada por Jane Jacobs (2020) en “Muerte y vida de las grandes ciudades”, obra donde la autora desarrolla un estudio para comprender de qué forma se construye y destruye a la ciudad, como un órgano vivo capaz de cuidarse, habitarse y construirse colectivamente. En su postura, la resistencia colectiva también conforma una herramienta funcional y necesaria para sostener la vitalidad en la ciudad, como también una manera de validar un sentimiento general, apoyarse y conocerse. Jacobs nos dice que la ciudad se construye y es a partir de sus habitantes, sus barrios y su cultura. No suena ilógico entonces, entender que la ciudad se produce en base a sus dinámicas y procesos cotidianos, como también motorizada por movimientos contrahegemónicos. De esta manera, podemos encontrar un puente posible entre Harvey y Jacobs, en la ciudad como construcción de lo real, lo simbólico y lo posible.

La movilización por el derecho a la ciudad -y los servicios que ella debería ofrecer (agua, luz, cloacas, salud, educación, transporte, etc.)- no nace en el vacío, requiere de esa infraestructura invisible de confianza, encuentro y cuidado que la autora sitúa en “la acera”, o como decimos nosotros en la calle, en la vereda y en la vida de los barrios. Si la especulación y el individualismo descrito por el primero, destruyen el tejido cotidiano de nuestras calles, atomizan a la comunidad y la despojan de su capacidad para la acción colectiva, la resistencia local y la disputa masiva se revelan como dos momentos de un mismo proceso: la defensa del espacio urbano vivo frente a la ciudad mercancía.

¿Cómo podemos pensar a partir de todo esto a Mar del Plata?

Analizar estos procesos en Mar del Plata impacta desde dos ejes: por un lado, la Mar del Plata ciudad-escenario, cuya franja costera y fachada turística están diseñadas para la exhibición, el consumo estival y la mirada nacional. Por otro lado, emerge la Mar del Plata ciudad-vivida, la de los barrios de los doce meses, donde la población residente experimenta brechas de infraestructura, de transporte y de servicios entre el área central y las periferias (García Fernández, 2023). Esto configura dos procesos de movilización social simultáneos y contradictorios:

Multitud avanzando por una avenida arbolada de Mar del Plata detrás de una bandera que dice «Los 50 no son cuento», en la marcha del 24 de marzo
Marcha por el 24 de Marzo (año 2026)
Fuente: Qué Digital (24 de marzo 2026)

Por un lado, por lo que implica Mar del Plata para el país. Se construye de cierta forma, y con base en su tradición de nodo turístico tradicional a escala nacional, como una ciudad escenario, que permite mostrar luchas, visibilizar problemáticas, especialmente en la etapa veraniega, donde el foco se coloca sobre la urbe. En este sentido ha logrado a partir de tomar las calles, importantes avances en materia de logros sociales y reivindicación de derechos. En este caso podemos recordar movilizaciones como las marchas a los jubilados, las de reclamo por las universidades públicas, las del orgullo o del 8M.

Multitud de mujeres con carteles, banderas y pañuelos verdes en la marcha del 8M en Mar del Plata
Marcha 8M (año 2025)
Fuente: La Capital (8 de marzo de 2025)

El cruce de Av. Pedro Luro e Hipólito Irigoyen espacialmente se identifica para los marplatenses como el nodo central de manifestaciones y reclamos en la ciudad, al igual que de celebraciones y conmemoraciones. En este sentido, recordemos los festejos vinculados con el Mundial de Fútbol 2026. Se trata de un punto que quizás dista de la mirada turística tradicional de la ciudad -como podría ser la Rambla Bristol-, pero que se posiciona en el centro neurálgico: la municipalidad de General Pueyrredon con el Honorable Concejo Deliberante. Otro ejemplo lo constituyen las marchas que se han dado este año por parte de vecinos de la zona sur en reclamo por servicios básicos, o las movilizaciones por seguridad.

Vista aérea de una columna de manifestantes que ocupa una avenida de Mar del Plata durante la marcha universitaria
Marcha universitaria (5 de octubre de 2026)
Fuente: Ahora Mar del Plata (15 de octubre de 2026)

¿Qué vinculación tienen estas movilizaciones con las mencionadas al inicio? Si bien el motor de lucha y seguramente las soluciones son sectoriales y provienen de cada lugar en específico, todos los casos responden a procesos simultáneos con dinámicas similares, donde la ciudad es foco de conflicto, es visibilizadora de las disputas y motor de solución bajo el esquema de pensar en conjunto esa otra ciudad posible, como menciona Harvey.

Algunas líneas en el mes de las ciudades

Pensar a las ciudades siempre, pero especialmente en el mes de octubre de 2026 nos propone reflexionar desde la lucha social, la manifestación y la construcción de democracias en el espacio urbano.

Estos espacios son algo así como un paréntesis al individualismo y la soledad que se presupone acarrean los espacios urbanos, para transformarse en lugares de encuentro, unión y comunidad, es decir, otros espacios posibles. También nos permite augurar cómo estos procesos de forma concatenada y simultánea permitirán generar cambios positivos para las comunidades.

Un debate que se abre gira en torno a la virtualización de los reclamos sociales y al lugar que ocupa la protesta en el espacio público. Si bien las redes sociales han ampliado las posibilidades de difusión y organización colectiva ¿Hasta qué punto estas formas de participación pueden sustituir la presencia física en las calles y las plazas? La ocupación del espacio urbano supone hacer visibles los conflictos, interrumpir temporalmente las dinámicas cotidianas y confrontar, mediante la acción colectiva, las relaciones de poder existentes. En este sentido, la ciudad no constituye un escenario secundario de la protesta, sino un espacio donde las demandas adquieren una dimensión material y colectiva. En línea con los planteos de Harvey sobre el derecho a la ciudad, la disputa por el espacio urbano permite pensar la movilización no solo como una forma de expresar el descontento, sino también como una práctica de reapropiación y transformación de la vida urbana.

En última instancia, tomar las calles no es solo un gesto de resistencia o de denuncia; es una reafirmación profunda de la democracia desde sus bases. Cuando los cuerpos ocupan el espacio público -convirtiendo la acera en comunidad y la plaza en un bien común político- la ciudadanía recupera su capacidad de decisión. Es allí, en el encuentro y en la movilización colectiva, donde la democracia deja de ser una abstracción institucional para transformarse en una fuerza viva capaz de impulsar los cambios urbanos y sociales que mejoran, de manera concreta, la vida cotidiana de las personas.

Referencias bibliográficas

Ahora Mar del Plata (15 de octubre de 2026). Marcha Federal Universitaria en Mar del Plata: cuál será el recorrido y dónde habrá cortes de tránsito. https://ahoramardelplata.com.ar/1/marcha-federal-universitaria-en-mar-del-plata-cual-sera-el-recorrido-y-donde-habra-cortes-de-transito

García Fernández, F. (2023). Derecho a la ciudad y conflictos en el bienestar en los territorios LGBT+, Mar del Plata, Argentina (2010-2022). Tesis de Licenciatura. Repositorio Humadoc. Facultad de Humanidades. UNMdP. http://humadoc.mdp.edu.ar:8080/handle/123456789/1200

Harvey, D. (2014). Ciudades rebeldes. Del derecho a la ciudad a la revolución urbana. Madrid: Ediciones Akal.

Jacobs, J. (2020). Muerte y vida de las grandes ciudades. Capitán Swing Libros.

La Capital (8 de marzo de 2025). Las mujeres y las diversidades vuelven a movilizarse en Mar del Plata. https://www.lacapitalmdp.com/las-mujeres-y-las-diversidades-vuelven-a-movilizarse-en-mar-del-plata/.

Qué Digital (24 de marzo 2026). “Frente al negacionismo, memoria”: una multitud en las calles a 50 años del golpe. https://quedigital.com.ar/sociedad/frente-al-negacionismo-memoria-una-multitud-en-las-calles-a-50-anos-del-golpe-marcha-mar-del-plata/

¿Menos hijos o más tarde?: la caída de la fecundidad en General Pueyrredon

Dra. Sofia E. Ares

OCPE – INHUS (CONICET – UNMdP)

Grupo de Estudios sobre Población y Territorio, (CIGSA, FHUM, UNMdP)

 

¿Qué sucede con los nacimientos? ¿La maternidad disminuye o se posterga? ¿Qué consecuencias sociodemográficas genera la reducción de los nacimientos? Estas y otras preguntas forman parte de las preocupaciones de la Demografía que, como toda Ciencia Social, busca mostrar no solo datos sino con ellos evidenciar problemas que son parte de la agenda pública.

La disminución de la fecundidad, traducida en menor cantidad de nacimientos (menor natalidad) y en la reducción en el promedio de hijos por mujer (tasa global de fecundidad) es un hecho que en la actualidad caracteriza a la mayor parte de los países. En Argentina, la caída de los nacimientos y del promedio de hijos por mujer registró cierto estancamiento durante algunas décadas, pero luego de 2017 retomó el camino descendente, impulsada especialmente por la baja de los embarazos adolescentes.

¿Y cuál es la situación de General Pueyrredon? El territorio local se destaca en el conjunto nacional por la ciudad de Mar del Plata, urbe que entre otras particularidades tiene rasgos de envejecimiento demográfico, con 15 % de población con 65 años o más. Esta estructura poblacional, se configura a partir de diversos procesos convergentes como son el arribo de migrantes de edades avanzadas, el descenso de los nacimientos y el incremento de la esperanza de vida al nacer. De este conjunto, veremos a continuación, cuál es la trayectoria seguida por la fecundidad en los últimos años.

El indicador más claro, y al que se acude habitualmente, es el total de nacidos vivos por año, este nos muestra un descenso abrupto en el período 2010-2024 (Figura 1). En 2010 se registraron 9.946 nacidos vivos y la cifra se redujo a 5.232 en 2024, es decir que en 14 años hubo un 47 % menos de nacimientos. Si bien la pandemia por COVID-19 parece ser un punto de inflexión, la merma en el total de nacimientos comenzó en los años previos. Así, luego del pico de 2015 (10.047 nacidos vivos), el derrumbe no se detuvo, con 8.891 en 2017 y 7.862 en 2019. Entre 2019 y 2020 la caída llegó al 22 %, mostrando el impacto de numerosos factores -incluida la crisis sanitaria- sobre las decisiones de reproducción de la población.

Figura 1. Nacidos vivos, 2010-2024, partido de General Pueyrredon

Gráfico de líneas: los nacidos vivos en General Pueyrredon pasan de unos 9.900 en 2010 y 10.000 en 2015 a cerca de 6.100 en 2020 y 5.232 en 2024.
Fuente. Elaboración personal en base a datos de Buenos Aires, Ministerio de Salud

Esta cifra, sin embargo, por sí sola no nos da muchos indicios sobre los cambios en marcha. Por eso, un indicador más adecuado es la tasa global de fecundidad (TGF), es decir, el promedio de hijos que tendría una mujer a lo largo de su vida fértil. En este caso notamos que en 2010 General Pueyrredon la TGF era de 2,3 hijos por mujer, cifra que en 2023 descendió a 1,2 (Figura 2). En consecuencia, este indicador –que no está influenciado por la composición de una población por sexo y edad- nos pone frente a una pregunta ¿las mujeres no tienen hijos o los tienen a edades cada vez más avanzadas?

Figura 2. Tasa global de fecundidad (hijos por mujer), 2010-2023, partido de General Pueyrredon

Pictograma de la tasa global de fecundidad en General Pueyrredon: 2,3 hijos por mujer en 2010, 2,2 en 2015, 1,4 en 2020 y 1,2 en 2023.
Fuente. Elaboración personal en base a datos de Buenos Aires, Ministerio de Salud

Si la maternidad se posterga ¿cómo se ha transformado la fecundidad por edad? Sobre el particular advertimos dos cuestiones. En primer lugar, que descienden las tasas de fecundidad en cada uno de los grupos quinquenales de edad y en segunda instancia que la forma de la curva se modifica (Figura 3). En este sentido, en 2010 la estructura de la fecundidad por edades evidenciaba una cúspide temprana, con el valor máximo entre los 20-24 años. En 2023, en cambio, vemos una cúspide tardía, con el valor máximo entre los 25-29 años (61 ‰), seguido por un valor también elevado entre los 30-34 años (56 ‰). Es decir, encontramos en poco más de una década una postergación de la maternidad hacia los grupos etarios de 25 a 34 años, situación que se suma al descenso de los nacimientos en todas las edades.

Figura 3. Tasa de fecundidad por edades, 2010 y 2023, partido de General Pueyrredon

Gráfico de líneas que compara la tasa de fecundidad por grupo de edad en 2010 y 2023: en 2010 el máximo está en 20-24 años (unos 112 por mil) y en 2023 en 25-29 años (61 por mil), con valores menores en todas las edades.
Fuente. Elaboración personal en base a datos de Buenos Aires, Ministerio de Salud

Finalmente, la lectura de la tasa de fecundidad por edades nos deja otros datos de interés. La fecundidad adolescente cayó un 66 % entre 2010 y 2023, lo que constituye un dato alentador debido a que la maternidad a edades tempranas reviste peligros para la salud de las mujeres, en especial cuando ocurre antes de los 15 años. Esta última situación, además, suele ser consecuencia de situaciones de abuso sexual. A ello se debe agregar que la maternidad adolescente conlleva efectos negativos en el largo plazo en relación con la continuidad de la educación y la inserción laboral. En el otro extremo de la escala etaria, el grupo de mujeres de 45 años o más es el que registró la menor caída en la tasa (19 %), mostrando cierta estabilidad en el período considerado.

A propósito de estas transformaciones, los datos del Censo de Población de 2022 permiten cruzar la fecundidad con otras variables. Para tratar de entender los cambios que están ocurriendo y la influencia de la educación sobre las decisiones reproductivas observamos el promedio de hijos en mujeres de 45 a 49 años. En este grupo etario hay una brecha significativa entre las mujeres con bajo nivel educativo (secundario incompleto o menos), que alcanzaron esa edad con un promedio de 3 hijos y las que lograron niveles educativos altos a muy altos (superior no universitario, universitario o posgrado), que cierran su etapa reproductiva con una media de 1,7 hijos. Además, vemos que el 15 % de las mujeres mayores de 44 años no tenía hijos. Pero dentro de ese conjunto el 79 % tiene un nivel educativo alto a muy alto frente al 17 % con bajo nivel educativo (secundario incompleto o menos).

Factores económicos -acceso al empleo y a la vivienda, los ingresos del hogar-, factores sociales y culturales -mayor permanencia en el sistema educativo, extensión de la educación superior y de posgrado, búsqueda de experiencias y consolidación en las carreras elegidas, consumos (bienes materiales, viajes u otro tipo de experiencias), individualismo, ideologías, desprendimiento de los mandatos tradicionales- constituyen un conjunto complejo que viene a transformar no solo los patrones de fecundidad sino a las sociedades en su conjunto, delineando nuevos desafíos para cada uno de nosotros y, especialmente, para funcionarios públicos y encargados de las políticas sociales y de salud.

Nacida en Mar del Plata: EntropIA Lite, una aplicación para hacer consultable lo disperso

Rodrigo Fernández (GESMar UNMdP HLab) y Agustín Nieto (INHUS Conicet UNMdP HLab)

 

EntropIA Lite es una aplicación de escritorio, gratuita y de código abierto, desarrollada en HLab (un laboratorio digital para las ciencias sociales radicado en Mar del Plata que reúne investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional de Mar del Plata) para organizar, procesar y consultar materiales documentales de distinta naturaleza. Reúne en un mismo entorno fotografías de archivo, imágenes, PDF escaneados, audios de entrevistas y otros documentos, y permite convertirlos en información textual susceptible de búsqueda y análisis. El propósito de este artículo es presentar sus principales funciones, explicar de manera sintética su lógica de trabajo y explicitar algunas de las decisiones metodológicas que orientaron su desarrollo.

Qué es y qué hace

EntropIA Lite se instala como una aplicación de escritorio y no requiere suscripción. Su código es abierto, es decir que cualquier persona interesada puede examinar cómo está construida, adaptarla o modificarla de acuerdo con sus necesidades. La aplicación busca reducir las barreras técnicas que suelen acompañar el uso de herramientas de procesamiento documental, de modo que la instalación, la configuración y las tareas habituales puedan resolverse desde la propia interfaz.

Fue concebida principalmente para el trabajo en ciencias sociales y humanidades, aunque puede resultar útil para cualquier investigación que combine fuentes analógicas digitalizadas y documentos nacidos digitales. Su diseño procura conservar la relación entre el documento original, los distintos procesamientos realizados sobre él y las intervenciones posteriores de quien investiga.

Los documentos se organizan en colecciones (Figuras 1 y 2), entendidas como espacios de trabajo que pueden corresponder a un tema, un proyecto, un archivo o cualquier otro criterio definido por quien utiliza la aplicación. Sobre esos materiales pueden ejecutarse, de manera independiente o combinada, los siguientes procesos:

  • Reconocimiento óptico de caracteres (OCR): transforma imágenes y PDF escaneados en texto y permite conservar la referencia al documento de origen.

  • Transcripción de audio: convierte entrevistas y grabaciones en texto e identifica, cuando el servicio utilizado lo permite, los distintos hablantes.

  • Detección y estructuración de información: identifica entidades -como personas, organizaciones, lugares y fechas- y permite extraer relaciones expresadas en forma de tripletas semánticas (sujeto, predicado y objeto).

  • Indexación y recuperación de información: combina búsqueda por texto completo con búsqueda semántica, de modo que es posible localizar tanto términos exactos como fragmentos conceptualmente próximos, aun cuando no compartan las mismas palabras.

  • Anotación y edición: permite incorporar notas y etiquetas, corregir el texto obtenido mediante OCR o transcripción y revisar manualmente los resultados producidos por los modelos.

Figura 1. Pantalla de colecciones

Figura 2. Importación de documentos: imágenes, PDF y audios.

Base de datos y persistencia del trabajo

Cada colección se apoya en una base de datos local SQLite que registra los documentos incorporados y las distintas capas de información generadas durante el trabajo: textos extraídos, transcripciones, anotaciones, entidades, relaciones, fragmentos utilizados para recuperación, índices y otros resultados derivados. La base de datos no reemplaza a los archivos originales, sino que funciona como una estructura de persistencia que mantiene vinculados los materiales, los procesos ejecutados y sus resultados. Esto evita que el trabajo quede disperso en archivos independientes y permite retomar una colección sin reconstruir manualmente su estado.

La persistencia local cumple además una función metodológica: hace posible distinguir la fuente de los datos producidos por cada operación y conservar un registro de las intervenciones posteriores. De ese modo, una entidad detectada, una tripleta o una corrección manual pueden ser revisadas en relación con el documento del que proceden.

Chat y consulta del corpus

EntropIA incorpora también un espacio de conversación para consultar el corpus en lenguaje natural. El chat no trabaja sobre una colección abstracta ni sustituye la lectura de las fuentes: recupera información a partir del material previamente incorporado, procesado e indexado en la aplicación. Las respuestas se construyen sobre fragmentos recuperados del corpus, de manera que la conversación funciona como una vía adicional de exploración y no como una fuente independiente de conocimiento.

Esta separación entre procesamiento y consulta es deliberada. El OCR, la transcripción, la detección de entidades, la extracción de relaciones y la generación de representaciones semánticas se realizan sobre los documentos y quedan almacenados como resultados reutilizables. El chat consulta esa base ya procesada, lo que permite evitar operaciones redundantes y mantener una relación más clara entre la respuesta generada y la evidencia documental disponible.

Búsqueda, similitud y navegación entre documentos

Además de la búsqueda por palabras, la aplicación genera representaciones vectoriales que permiten localizar documentos o fragmentos semánticamente similares. Esta función resulta útil para recorrer un corpus a partir de afinidades temáticas o discursivas que no siempre pueden anticiparse mediante una lista de términos. La recuperación semántica se integra con la búsqueda textual y con la navegación por colecciones, de modo que los resultados pueden volver a examinarse en su contexto documental.

Importación, exportación y reutilización

El flujo de trabajo está pensado para que la información producida dentro de EntropIA no quede encerrada en la interfaz. Los documentos y sus resultados pueden organizarse y revisarse dentro de la aplicación y, cuando corresponde, exportarse en formatos estructurados -por ejemplo, JSON- para continuar el análisis con otras herramientas. Esta posibilidad es especialmente importante en proyectos que combinan lectura documental, análisis cualitativo y procesamiento computacional (Figuras 3 y 4).

Figura 3. Ficha de documento: fuente original y espacio de anotación

Figura 4. Panel de análisis: entidades detectadas y relaciones semánticas

La aplicación no está pensada como una sucesión de servicios aislados, sino como un entorno de trabajo en el que cada transformación permanece vinculada con su fuente. El documento original, el texto extraído, las anotaciones, las entidades, las relaciones y los índices de búsqueda forman parte de un mismo espacio de consulta. Esta organización permite revisar los resultados, corregirlos y volver sobre las decisiones tomadas durante el procesamiento, en lugar de tratar las salidas de los modelos como resultados finales e irreversibles.

Dos variantes

EntropIA se distribuye en dos variantes que comparten una misma lógica de trabajo, pero difieren en las modalidades de procesamiento que ofrecen. EntropIA Pro combina el procesamiento local con el acceso a proveedores externos mediante API, lo que permite ejecutar en la propia computadora buena parte de las tareas, siempre que se disponga del hardware necesario, como también recurrir a los mismos servicios externos (Z.ai, OpenRouter, AssemblyAI) disponibles en EntropIA Lite.

EntropIA Lite, en cambio, está orientada exclusivamente al procesamiento mediante API, de modo que las tareas que requieren modelos externos se realizan a través de proveedores seleccionados por el usuario. En estos casos, los documentos o fragmentos necesarios se envían al servicio correspondiente y la aplicación recibe los resultados del procesamiento. Esta arquitectura permite adaptar el flujo de trabajo a equipos con capacidades muy distintas y, en la versión Pro, elegir entre procesamiento local y remoto según las características de cada tarea.

Cuando se utilizan servicios externos, resulta además necesario considerar sus condiciones de uso, sus políticas de tratamiento de datos y sus costos. Por ejemplo, AssemblyAI otorga cincuenta dólares de crédito al registrarse, sin requerir tarjeta. OpenRouter cobra por token según el modelo que se seleccione y Z.ai requiere cargar un mínimo de cinco dólares, suficiente para realizar una gran cantidad de operaciones de OCR.

¿Cómo empezar?

Para comenzar a utilizar EntropIA Lite es necesario instalar la aplicación y cargar las claves de acceso requeridas por los servicios que se deseen utilizar (Figura 5). La configuración predeterminada emplea OpenRouter para los modelos de lenguaje, AssemblyAI para la transcripción y Z.ai para el OCR. Los modelos disponibles a través de OpenRouter pueden modificarse desde la pantalla de configuración, sin necesidad de alterar archivos ni recurrir a herramientas externas.

Figura 5. Configuración de proveedores, claves de acceso y modelos

¿Por qué una app más?

EntropIA surgió de un problema de trabajo concreto: reunir materiales documentales dispersos, procesarlos con herramientas diferentes y, sobre todo, evitar que cada etapa produjera archivos y resultados difíciles de relacionar entre sí. Por estas razones decidimos desarrollar una aplicación propia.

Esta decisión tiene también una dimensión metodológica. Las herramientas digitales no son recipientes neutrales: su diseño establece qué operaciones resultan sencillas, cuáles quedan ocultas y qué vínculos pueden mantenerse entre una fuente y los datos derivados de ella. Por esa razón, EntropIA procura hacer visibles los procesos aplicados a cada documento y conservar la posibilidad de inspeccionar, corregir y contrastar sus resultados. El objetivo no es automatizar la investigación como un procedimiento cerrado, sino integrar recursos de inteligencia artificial dentro de un flujo de trabajo trazable, en el que las decisiones analíticas permanezcan bajo control de quien investiga. En este sentido, la aplicación busca contribuir a una apropiación crítica de estas tecnologías: comprender qué hacen, en qué condiciones resultan útiles y dónde aparecen sus límites.

Próximos pasos

Como continuidad de este trabajo, estamos desarrollando herramientas complementarias orientadas al procesamiento de corpus de mayor escala, en particular textos nacidos digitales: publicaciones de redes sociales y plataformas de microblogging, comentarios de lectores, notas periodísticas y otras colecciones que requieren procedimientos específicos de recolección, clasificación y análisis.

Dónde conseguirla

EntropIA Lite puede descargarse desde Microsoft Store o desde la sección de versiones del repositorio del proyecto. El código fuente y la documentación técnica de EntropIA Lite y EntropIA Pro se encuentran en github.com/HumaLab/EntropIA-Pro-Lite. En hlab.com.ar se presentan otros desarrollos del laboratorio y se ofrece información sobre EntropIA Web.

¿Todos estamos conectados? El acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación en General Pueyrredon

Camila Lucía Rodríguez 

Grupo de Estudios sobre Población y Territorio (CIGSA, FHUM, UNMdP) 

 

Celulares, computadoras e internet son herramientas que forman parte de nuestra vida cotidiana. Pero ¿todas las personas tienen las mismas posibilidades de acceder a estas tecnologías? ¿Qué tan presente está la conectividad en nuestro territorio? ¿Existen diferencias entre sectores de la población? Estas preguntas motivan la presente publicación, que analiza el acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el partido de General Pueyrredon, a partir de los datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022 (Instituto Nacional de Estadística y Censos – INDEC). A través de esta información, se busca conocer cómo se distribuye en el territorio el acceso a celulares, computadoras e internet y reflexionar sobre las desigualdades que aún persisten en un contexto donde la inclusión digital se ha convertido en un componente fundamental del bienestar de la población. 

Las TIC forman parte de la vida cotidiana, reúnen las herramientas que permiten crear, almacenar, procesar y compartir información de manera rápida entre personas e instituciones (Sevilla Caro et al., 2015). Por ello, en la actualidad, tienen un papel clave en el bienestar de la población. Contar con acceso a internet y a dispositivos digitales facilita la comunicación entre personas, el acceso a información, la realización de trámites, la educación a distancia, la atención en salud y la búsqueda de oportunidades laborales (Mikkelsen et al., 2020). Su importancia quedó especialmente en evidencia durante el Aislamiento y Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio por la pandemia de COVID-19, cuando gran parte de las actividades dependieron de la conectividad digital. 

Sin embargo, no todas las personas pueden aprovechar estos beneficios de la misma manera. Para acceder a las TIC no alcanza con saber utilizarlas, también es necesario contar con los dispositivos adecuados, conexión a internet e infraestructura que permita una conectividad de calidad (Rivoir et al., 2019). Cuando estas condiciones no están garantizadas aparece lo que se conoce como brecha digital, es decir, la diferencia entre quienes pueden acceder y utilizar las tecnologías digitales y quienes no (Sevilla Caro et al., 2015). En este sentido, las TIC pueden fortalecer los vínculos sociales, disminuir el aislamiento, ampliar las oportunidades de aprendizaje, facilitar el acceso a información y servicios, e incluso generar mayores niveles de autonomía y participación social, aspectos que contribuyen al bienestar de las personas. 

A pesar de estos beneficios, el acceso a las TIC sigue siendo desigual. Diversas investigaciones muestran que los espacios rurales suelen presentar mayores dificultades de conectividad y disponibilidad de infraestructura que los urbanos, lo que limita las oportunidades de sus habitantes. 

¿Cuál es la situación en nuestro territorio local? Para conocer cómo es el acceso a las TIC en el partido de General Pueyrredon, se utilizaron los datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022, elaborado por el INDEC. El análisis se centró en tres aspectos que permiten conocer el nivel de conectividad de la población: 

  1. El porcentaje de personas en hogares con computadora o tablet.
  2. El porcentaje de personas en hogares donde hay al menos un celular con acceso a internet.
  3. El porcentaje de personas en hogares con conexión a internet en la vivienda.

Los resultados muestran que, en 2022, la mayoría de la población del partido de General Pueyrredon (53 %) presentaba un nivel intermedio de acceso a las TIC (Figura 1). Además, un 26 % de la población tenía un acceso alto. Un 17 % registraba acceso bajo. Las situaciones más críticas fueron menos frecuentes: solo el 3 % de la población se ubicó en la categoría Muy Bajo y apenas el 1 % en Extremadamente Bajo. Aun así, la diferencia o brecha entre los valores más altos y los más bajos supera los 8 puntos, lo que refleja la persistencia de importantes desigualdades en el acceso a las TIC. 

Figura 1. Distribución de la población del partido de General Pueyrredon según acceso a TIC, en porcentajes, 2022

 

Fuente: elaboración propia sobre la base de INDEC (2022).  

 

Al observar cómo se distribuye el acceso a las TIC en el territorio, se aprecia una diferencia clara entre las áreas urbanas y las periurbanas o rurales (Figura 2). Los niveles de acceso más bajos se concentran fuera del área urbana de la ciudad de Mar del Plata, a lo largo de los principales corredores viales del partido: las rutas 2 y 11 hacia el norte, la ruta 226 hacia el oeste, la ruta 88 hacia el sudoeste y, nuevamente, la ruta 11 hacia el sur. Entre la ruta 88 y la ruta 11 se localizan las situaciones más desfavorables. En cambio, las condiciones de acceso medio y alto se concentran en las áreas urbanizadas del partido, especialmente en la ciudad de Mar del Plata y Sierra de los Padres. En Mar del Plata, el mayor acceso a TIC se observa en el centro y en barrios ubicados al norte y al sur de esta área. 

 

Figura 2. Acceso a TIC en el partido de General Pueyrredon, 2022 

Fuente: elaboración propia. Cartografía: INDEC (2022) y OSM Standard (wms). 

La Figura 3 muestra cómo varían los tres aspectos analizados según los distintos niveles de acceso a las TIC. Los resultados indican que las mayores diferencias se observan en la disponibilidad de computadora o tablet en los hogares. En segundo lugar, aparecen las disparidades en el acceso a internet dentro de la vivienda. En cambio, el uso de celulares con acceso a internet presenta una distribución más uniforme.  

 

Figura 3. Distribución relativa de la población en hogares según tenencia de TIC para General Pueyrredon, 2022 

Fuente: elaboración propia sobre la base de INDEC (2022).  

 

Si bien la mayoría de la población del partido de General Pueyrredon cuenta con un acceso intermedio o alto a las TIC, las oportunidades de conectividad no se distribuyen de manera uniforme en todo el territorio. Las diferencias observadas entre las áreas urbanas y las periurbanas y rurales evidencian desigualdades que pueden condicionar el acceso a la educación, al empleo, a la información, a los servicios de salud y a otros recursos cada vez más vinculados con el mundo digital. 

En este contexto, mejorar la conectividad supone garantizar infraestructura adecuada, facilitar el acceso a dispositivos tecnológicos y promover el desarrollo de habilidades digitales para que todas las personas puedan aprovechar las oportunidades que ofrecen las TIC. Conocer cómo se distribuye el acceso a estas tecnologías permite identificar los sectores que presentan mayores necesidades y constituye un insumo valioso para el diseño de políticas públicas orientadas a reducir la brecha digital. 

  

Referencias 

Mikkelsen, C.; Ares, S.; Gordziejczuk, M., Picone, N. y Bruno, M. (2020). El bienestar de la población rural argentina (2010). En G. Velázquez y J.P. Celemín (Dir.) Configuración y reconfiguración socioterritorial de la Argentina en tiempos del bicentenario. (Tomo 1) (pp. 637-659) Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. https://www.fch.unicen.edu.ar/atlashyg/atlascv1ebook.pdf  

Rivoir, A., Morales, M. J., y Casamayou, A. (2019). Usos y percepciones de las tecnologías digitales en personas mayores. Limitaciones y beneficios para su calidad de vida. Revista Austral de Ciencias Sociales, (36), 295–313. https://doi.org/10.4206/rev.austral.cienc.soc.2019.n36-15  

Sevilla Caro, M., Salgado Soto, M. D. C., y Osuna Millán, N. D. C. (2015). Envejecimiento activo. Las TIC en la vida del adulto mayor. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo, 6(11). https://www.redalyc.org/pdf/4981/498150319034.pdf  

Los kilómetros de la muerte: tránsito y riesgo vial sobre la Ruta Provincial 11

Prof. Leandro Agustin Parracone 

Grupo de Estudios sobre Población y Territorio (CIGSA, FHum, UNMdP)

 

Cada 10 de junio se conmemora en Argentina el Día Nacional de la Seguridad Vial, una fecha para reflexionar sobre el uso del espacio público, la convivencia y la necesidad de construir una cultura vial responsable. El desafío actual sigue siendo reducir los daños sociales ocasionados por los siniestros viales y promover políticas públicas que garanticen una circulación segura.  

Luchemos por la Vida, una de las asociaciones civiles más importantes en la temática, evidencia que nuestro país tiene un serio problema de seguridad vial, con altas tasas de mortalidad y lesiones por siniestros de tránsito, ubicándose entre las principales causas de muerte en las edades jóvenes, especialmente entre los 15 y 34 años. Este escenario se vincula con una serie de conductas negligentes (exceso de velocidad, consumo de alcohol, uso del celular y el incumplimiento de normas de seguridad), como así también por deficiencias estructurales vinculadas a la falta de controles, estado de rutas y calles y una escasa educación vial.  

El tramo de la Ruta Provincial 11 que une a las localidades costeras del Partido de Mar Chiquita con la ciudad de Mar del Plata enciende alarmas entre residentes y usuarios (Figura 1). En el año 2018 un estudio realizado por la Fiscalía de Delitos Culposos N°1, reconoció que el tramo que une a la localidad de Santa Clara del Mar con la ciudad de Mar del Plata es uno de los que registra mayor cantidad de siniestros viales por kilómetro del país. 

 

Figura 1. La Ruta Provincial 11 en medios de cobertura local y nacional 

Fuente. Clarín (08/10/2025), El Ciudadano de Mar Chiquita (08/10/2025), Entrelíneas (03/12/2019), Quédigital (14/03/2026), La Prensa (06/03/2013), 0223 (26/03/2026). 

 

Las curvas consecutivas que siguen el contorno de la costa, la falta de guardarraíles, junto con semáforos, rotondas y rectas de alta circulación, han convertido a este sector en uno de los más peligrosos a escala nacional (Figura 2). No resulta extraño escuchar o leer en redes sociales referencias sobre este tramo como los kilómetros de la muerte, una expresión que refleja la preocupación social por la frecuencia de choques, despistes y situaciones de riesgo. 

La Ruta Provincial 11 es mucho más que un corredor turístico. Para numerosos marchiquitenses representa la principal arteria de conexión con la ciudad de Mar del Plata. Diariamente estudiantes, trabajadores y familias utilizan la ruta para ir a estudiar, trabajar, acceder a atención médica o realizar otras actividades. El crecimiento acelerado de este sector, particularmente de Santa Clara del Mar, Mar de Cobo y Balneario Parque Mar Chiquita incrementó los flujos de circulación durante los últimos años, que, en conjunto con la valorización de estos territorios para la recreación y el ocio durante los fines de semana, incrementa el tránsito de vehículos.  

Ante este crecimiento, que cada año es más voluminoso, las prácticas de conducción imprudentes se intensifican y en conjunto con ciertas limitaciones infraestructurales se hacen más notorios los problemas. En 2010 y 2013 se realizaron obras de ampliación de la Ruta Provincial 11, que tuvieron como objetivo descomprimir los flujos de tránsito, alentar el turismo y reducir la siniestralidad, pero también aceleraron los ritmos de crecimiento de las localidades ya que mejoró la accesibilidad con la ciudad de Mar del Plata.  

 

Figura 2. Fisonomía Ruta Provincial 11, sector Santa Elena 

Fuente. Fotografía extraída de kilometros.com.ar  

 

Los siniestros continúan marcando áreas de concentración que. Las curvas, los semáforos y la ausencia de guardarraíles convierten a la Ruta Provincial 11 en “una ruta que no admite errores” como tituló el Diario La Capital en 2025. Asimismo, los días con baja visibilidad o lluvias, que producen acumulación de agua sobre el pavimento, aumenta el riesgo para los usuarios. Si bien el corredor cuenta con señalización e iluminación (particularmente en el tramo Santa Clara del Mar – Mar del Plata), las altas velocidades, las maniobras imprudentes y el estado de las infraestructuras intensifican la peligrosidad del corredor. 

En los primeros seis meses de 2026, y al cumplirse un nuevo Día Nacional de la Seguridad Vial, los registros sobre siniestros en este corredor son preocupantes. Se reportaron en medios locales y nacionales un total de 12 siniestros viales, que dejaron un saldo de 17 personas heridas (con lesiones leves y graves) y 2 víctimas fatales. Las cifras evidencian la persistencia de esta problemática y la peligrosidad del corredor que sigue teniendo consecuencias humanas concretas para quienes lo transitan. La georeferenciación de siniestros en el periodo 01/01/2026 a 10/06/2026 permite reconocer áreas de concentración de los siniestros, destacándose el sector comprendido entre los kilómetros 502 y 504, entre Félix U. Camet y Playa Dorada (Figura 3). La reiteración histórica de siniestros en este sector llevó incluso a medios de comunicación a denominarlos “los kilómetros malditos”.  

 

Figura 3. Siniestros viales sobre la Ruta Provincial 11, (1 de enero – 10 de junio, 2026) 

Fuente. Elaboración del autor en base a noticias publicadas en el período 01/01/2026 al 01/05/2026 por El Ciudadano de Mar Chiquita, 0223 y Quédigital. 

 

El tópico de la siniestralidad no puede explicarse únicamente por el estado de las infraestructuras, por lo que se cree que iniciativas de fiscalización de velocidades o mayor señalética no producirán un cambio sustancial. Es necesario, en cambio, abordarla como una expresión de las dinámicas sociales vinculadas con la manera en que se utilizan y habitan los espacios públicos.  

Le Breton (2006) propuso el concepto del Homo-Mobilis para reflejar el rol de la movilidad como una de las características fundamentales de la sociedad contemporánea. La modernidad líquida, como la caracterizó Bauman (2005), abarca cuestiones vinculadas a la movilidad, la inmediatez y la velocidad, marcando una aceleración de la ansiedad en una era de consumo desregulada, con poblaciones en apuros, impacientes y poco tolerantes. Así, detenerse en un semáforo o acatar a la señalética de velocidades máximas se percibe como un obstáculo al movimiento antes que como una práctica de convivencia. Que, además, como mencionaba Nino (2011), en Argentina hay una debilidad en la cultura del cumplimiento de normas que se traduce en la transgresión de límites de velocidad, adelantamientos indebidos, cruces en rojo y maniobras peligrosas que están fuertemente naturalizadas. 

En definitiva, los siniestros viales en la Ruta Provincial 11 no son consecuencia sólo de conductores temerarios, sino de múltiples factores: el crecimiento urbano acelerado, la intensificación de la movilidad cotidiana, las deficiencias en la infraestructura vial, la débil fiscalización, la escasa efectividad de los mecanismos sancionatorios y las limitaciones en materia de educación vial, que contribuyen a consolidar una cultura vial donde la transgresión está naturalizada.  

La Ruta Provincial 11 es, entonces, un reflejo de la sociedad que construimos. Transformar estos “kilómetros de la muerte” en un corredor seguro no será una tarea fácil, requiere fortalecer valores de respeto, responsabilidad y cuidado colectivo. Las muertes y lesiones que ocurren no son inevitables, están atravesadas por factores prevenibles, decisiones humanas y responsabilidades estatales que deben reorientarse. Durante la primera mitad de 2026 los siniestros ocurridos se cobraron la vida de Cosme Ángel Ochoa (50 años) y Florencia Chávez (42 años), ya han sido demasiadas las vidas perdidas, es momento de actuar.  

 

Figura 4. Consejos de seguridad vial. 

Fuente. Imagen extraída de www.lac.com.ar  

 

Referencias 

 Bauman, Z. (2005). Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica.  

Le Breton, E. (2006). Homo mobilis. En M. Bonnet & P. Aubertel (Eds.), La ville aux limites de la mobilité. Presses Universitaires de France.  

Nino, C. S. (2011). Un país al margen de la ley (4.ª ed.). Ariel.

Jóvenes, participación política y democracia: percepciones y opciones electorales en jóvenes marplatenses

Dra. Mariana Pozzoni

INHUS (CONICET/UNMdP) – CEHis, UNMdP

 

La encuesta “Jóvenes, participación política y democracia”, realizada entre el 19 de septiembre y el 3 de octubre de 2025, recoge las opiniones de 304 jóvenes de entre 16 y 25 años, en su mayoría estudiantes de nivel secundario de la ciudad de Mar del Plata. [1] Los encuestados fueron consultados sobre distintos aspectos vinculados a su experiencia cívica, su relación con la política y sus percepciones acerca de la democracia.

El relevamiento fue realizado en diversos establecimientos educativos del nivel secundario, superior no universitario y, en menor medida, universitario de la ciudad de Mar del Plata por intermedio de colegas que aceptaron colaborar. Si bien existe un desbalance en términos de edad y un predominio de respuestas de estudiantes pertenecientes al ámbito privado, consideramos que el resultado es significativo y permite arrojar algunas impresiones sobre en el modo en que las nuevas generaciones se vinculan con la política, el voto y la idea misma de la democracia.

 

Características de la población encuestada

 

La muestra está compuesta por 304 jóvenes, de los cuales el 61,5 % (187) se identifica de género femenino, el 37,2 % (113) masculino y el 1,3 % (4) prefirió no decirlo. Casi el 95 % (288) del total residen en la ciudad de Mar del Plata.

 

Gráfico 1: Encuestados según género

Fuente: gráfico generado de forma automática por Google Forms a partir de las respuestas.

 

La edad de la mayoría de los encuestados está concentrada entre los 16 y 17 años que representan el 75 % del total (228), quienes a partir de la ley Nº 26.774/2012 de “voto joven”, están habilitados a votar, aunque todavía no tienen la obligación de hacerlo. Este dato resulta relevante, ya que muchos de ellos están viviendo sus primeras experiencias de participación electoral. El resto de la muestra se completa con un 16,4 % (50) de jóvenes de 18 y 19 años, y un 8,6 % (26) de jóvenes entre 20 y 25 años.

Una contundente mayoría asiste o asistió a escuela privada (81,9 %, 249) y una proporción menor declara trabajar (15,8 %; 48), en su mayoría de manera informal. Este perfil sociocultural sugiere que las percepciones expresadas en la encuesta pertenecen principalmente a un grupo de edad que combina formación escolar y socialización política reciente, así como también una pertenencia mayoritaria a los sectores medios.

 

Las ideas de los jóvenes sobre la democracia

 

La encuesta incluyó dos preguntas que permiten adentrarnos en la dimensión más simbólica de la relación de los jóvenes con la política, a saber: 1) “Elegí la opción que mejor expresa tu idea de democracia” y 2) “Completá la frase: el principal problema de la democracia es…”.

En relación con la primera, la mayoría de las respuestas reflejó una concepción formal de la democracia (61,2 %, 186 casos), entendida principalmente como un sistema basado en el voto y en las libertades políticas. Casi un tercio de los encuestados (32,9 %, 100 casos) se inclinó, en cambio, por una visión sustantiva de la democracia, que la asocia con la igualdad social y la garantía de derechos. Un grupo reducido (5,9 %, 18 casos) manifestó desinterés o falta de identificación con la democracia como forma de gobierno.

 

Gráfico 2: Concepción predominante de la democracia en los jóvenes encuestados

Fuente: gráfico generado de forma automática por Google Forms a partir de las respuestas.

 

Al ser interrogados sobre cuál consideran que es el principal problema de la democracia, cerca del 20 % de las respuestas incluyeron la corrupción. Esta percepción refleja desconfianza hacia la clase política y las instituciones del Estado, asociada a la falta de transparencia en la gestión pública y a la impunidad frente a los casos de malversación de fondos o enriquecimiento ilícito. En el contexto argentino actual, marcado por reiteradas denuncias en el espacio público, una profunda crisis económica y un clima de polarización política, la corrupción aparece como un factor que erosiona la legitimidad del sistema democrático y desalienta la participación ciudadana.

En segundo lugar, con poco más del 12 % emerge de las respuestas lo que sintetizamos en torno a la idea de “crisis de la ciudadanía democrática”, entendida como la dificultad para ejercer una participación política informada, crítica y responsable. Según las percepciones, este déficit ciudadano se manifiesta en diversos aspectos: la distorsión de la información y la manipulación mediática, que condicionan la formación de opiniones; la apatía y la falta de interés político, que debilitan el compromiso colectivo; y la escasa conciencia y responsabilidad a la hora de votar, que reduce el acto electoral a una práctica formal sin reflexión sobre sus consecuencias.

Finalmente, en un porcentaje menor (6,9 %), aunque también mencionado por un número significativo de encuestados, se destacan referencias a la desigualdad en el acceso a derechos básicos, la falta de alternativas políticas vinculada a la demanda de nuevos partidos y representantes, y la escasa tolerancia frente a ideas u opiniones diferentes. A ello se suma la dificultad para sostener políticas de largo plazo ante los cambios de gobierno, expresada a través de nociones como “inestabilidad”, “lentitud” o “ineficacia”.

 

La participación electoral de los jóvenes

 

Las elecciones del 7 de septiembre en la Provincia de Buenos Aires

Poco más de la mitad de los jóvenes (53,9 %) declaró haber concurrido a votar, mientras que el 46,1 % no lo hizo. Al observar el segmento de 16 y 17 años —correspondiente al denominado “voto joven”— los porcentajes prácticamente se invierten, siendo poco más del 56 % quienes no concurrieron a votar. [2] Las tres razones más mencionadas por quienes se ausentaron muestran una distribución relativamente equilibrada, con alrededor del 16 % de las respuestas en cada una. En primer lugar, destaca la falta o los errores de inscripción en el padrón electoral y el desinterés (“no me intereso y no conozco sobre política”, “no tenía ganas”). Estas expresiones reflejan una temprana desafección política, alimentada por el desencanto hacia las figuras públicas y la percepción de que la participación no produce resultados concretos (“me parece que los políticos son todos iguales y no veo cambios”, “no creo que cambie nada”). Un tercer grupo alude a la falta de información sobre las propuestas y los candidatos, especialmente entre quienes reconocen no haber formado aún un criterio propio. Estos jóvenes manifiestan ser conscientes de la responsabilidad que implica el ejercicio del voto y consideran que, al no ser obligatorio, prefieren abstenerse hasta sentirse más preparados (“no estaba lo suficientemente informada como para ir a elegir el destino del país”, “era mi primer voto y no tenía mucha idea de lo que quería, no tenía esa seguridad”). Un cuarto grupo que representa el 10 % de los encuestados, menciona simplemente no haber ido a votar por no ser obligatorio.

En conjunto, estas respuestas sugieren que el ausentismo juvenil no responde a una única causa, sino a una combinación de factores estructurales (falta de información, dificultades institucionales) y subjetivos (apatía, desconfianza, desencanto).

Al ser indagados por su opción electoral en los comicios del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires, los 164 encuestados que asistieron a votar el 42,1 % (69) eligió a la fuerza oficialista a La Libertad Avanza, el 22 % (36) a Fuerza Patria, el 11,6 % (19) a otra fuerza política diferente a las incluidas en las opciones, el 9,1 % (15) a Acción Marplatense, el 6,1 % (10) a Nuevos Aires, el 5,5 % (9) en blanco y, finalmente, el 3,7 % (6) al Frente de Izquierda y de Trabajadores.[3]

 

Gráfico 3: La opción de voto en los comicios del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires entre los jóvenes encuestados

Fuente: gráfico generado de forma automática por Google Forms a partir de las respuestas.

 

Expectativas de cara a las elecciones del 26 de octubre

Al consultar sobre la intención de voto en las elecciones nacionales del 26 de octubre, se observó un incremento significativo en la disposición a participar ya que el 75 % de los encuestados manifestó que concurrirá a votar. Se trata de 223 jóvenes, 59 más que en los comicios del 7 de septiembre (se registran 66 nuevos votantes, pero 7 jóvenes que asistieron el 7/9 no lo harán el 26/10). Este aumento, de poco más de veinte puntos porcentuales, podría interpretarse como una muestra de la mayor relevancia que los jóvenes atribuyen a las elecciones nacionales, en las que se eligen autoridades de mayor jerarquía y, por lo tanto, a la percepción de un carácter más decisivo del proceso electoral.

Entre quienes manifestaron que no asistirán a votar el 26 de octubre, las razones se agrupan de forma similar a las observadas en septiembre: dificultades logísticas (“estaré fuera”, “no tengo DNI actualizado”); desinterés (“no me interesa ir a votar”, “no quiero ir”,); desconfianza y falta de opciones (“no creo en ningún partido”, “no me convence ningún partido”); falta de información (“no tengo mucho conocimiento sobre la política, no me parece ir a votar sin saber”, “porque no me informe sobre políticos o políticas y prefiero no votar”), la no obligatoriedad del voto para los jóvenes de 16 y 17 años (“prefiero ir a votar el día que sea una obligación y tenga una postura con la que me sienta cómoda”). En algunos casos, se expresa un desencanto más profundo (“sinceramente ninguno de los candidatos me agrada y no creo que vayan a hacer algo bueno para el país”). En sintonía con la falta de información expresada, cabe destacar que el 18,4 % (56 casos) expresó no conocer en qué consiste el sistema de Boleta Única de Papel y un 26,6 % (81 casos) dijo no saber qué se elige en esta oportunidad. Esta cifra coincide con el número de encuestados que manifestaron que no irán a votar.

Al proyectar la intención de voto las preferencias no evidencian cambios sustanciales en términos numéricos respecto de las elecciones pasadas. El cambio más relevante se relaciona con el porcentaje de indecisos que alcanza el porcentaje más elevado (37,2 %, 83 casos), seguido por La Libertad Avanza con un 34,5 % (77 casos), Fuerza Patria con un 15,7 % (35 casos) y otras fuerzas políticas no incluidas entre las opciones sugeridas, con un 6,3 % (14 casos). Finalmente, el Frente de Izquierda y de Trabajadores y el voto en blanco registran, respectivamente, un 3,1 % (7 casos) cada uno.

 

Gráfico 4: La intención de voto para las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre próximo entre los jóvenes encuestados

Fuente: gráfico generado de forma automática por Google Forms a partir de las respuestas.

 

En una primera aproximación impresionista, observamos que el número de indecisos se corresponde prácticamente con el incremento de nuevos votantes (quienes no asistieron a la elección anterior, 66 casos), a ellos se suman aquellos jóvenes que habían elegido fuerzas políticas locales que no se presentan en el orden nacional (Acción Marplatense y Nuevos Aires, que sumaron entre ambos 25 votos), lo que daría un total de 91 casos. Sin embargo, al indagar en profundidad, identificamos que muchos jóvenes que habían votado a determinada fuerza política en septiembre, manifiestan ahora su indecisión, mientras varios nuevos votantes optan por alguna fuerza política, dentro de las cuales se destaca la opción por La Libertad Avanza.

Tabla 1: Evolución de la intención de voto, el electorado indeciso y los nuevos votantes entre las elecciones del 7/9 y 26/10 de 2025

 

Elección

7/9/2025

Elección 26/10/2025 Nº de indecisos respecto de la elección anterior Nº de nuevos votantes
La Libertad Avanza 69 77 12 22
Fuerza Patria 36 35 7 3
Otra fuerza política 19 14 9 4
Acción Marplatense 15

 

——–

10

 

———

Nuevos Aires 10 ——— 9 ———
En blanco 9 7 2 2
Frente de Izquierda y de Trabajadores 6 7 2 3
No sabe a quién votar 32 32
TOTAL 164 223 83 66

 

 

Fuente: elaboración personal a partir de las respuestas.

 

En síntesis, los resultados de la encuesta, sin ser exhaustiva ni representativa del total de jóvenes de la ciudad, permiten reconocer una juventud atravesada por tensiones entre el interés y el desencanto político, entre la adhesión formal a la democracia y, en menor medida, la demanda de una democracia más sustantiva. Si bien una parte significativa de los jóvenes expresa desconfianza hacia las instituciones y percibe en algunos casos su participación como poco efectiva, también se advierte una disposición creciente a involucrarse en los procesos electorales, especialmente en los comicios nacionales del 26 de octubre, con una inclinación mayoritaria por La Libertad Avanza. La alta proporción de indecisos puede explicarse, en parte, por tratarse en su mayoría de votantes jóvenes, quienes protagonizan las primeras experiencias de votación y evidencian estar atravesando un proceso de formación cívica activo, donde la información, la educación política y las oportunidades de participación resultan factores clave para fortalecer su vínculo con la democracia. En este sentido, el estudio aporta indicios valiosos sobre los desafíos que enfrenta la construcción de ciudadanía democrática entre las nuevas generaciones marplatenses.

 

Notas

[1] En 2023 también realizamos una encuesta sobre voto joven como parte de las tareas de observación electoral que venimos realizando en General Pueyrredon. Véase https://observatoriopolitico.com.ar/jovenes-y-politica-a-40-anos-de-la-recuperacion-democratica-en-la-argentina/

[2] Se trata de un porcentaje menor a la participación registrada en General Pueyrredon (59,36 %) que evidenció, a su vez, una disminución respecto a los comicios legislativos de 2021 (66,39 %). Datos disponibles en https://resultados.eleccionesbonaerenses.gba.gob.ar/participacion/2/50/40

[3] Estos porcentajes resultan solo parcialmente similares a los arrojados por el escrutinio general en General Pueyrredon: La Libertad Avanza (38,14 %); Fuerza Patria (20,44 %); Acción Marplatense (19,2 %); Nuevos Aires (14,62); Frente de Izquierda y de Trabajadores (2,2 %) y votos en blanco (5,77 %), disponibles en https://www.juntaelectoral.gba.gov.ar/docs/resolucion-aprueba-escrutinio-2025.pdf

La Mar del Plata que duele. Breve apunte sobre la dimensión temporal y espacial de la pobreza y la indigencia en los últimos cinco años (2020 a 2025)

Mag. Silvina Mariel Aveni 

INHUS (CONICET/UNMdP)-CIGSA, GESPyT, FHum, UNMdP 

 

La pobreza constituye una de las expresiones de la desigualdad social y espacial que reviste mayor trascendencia en la vida cotidiana de las personas que la atraviesan. Su conceptualización, en líneas generales, radica en las carencias materiales e inmateriales que afectan la supervivencia de las personas. Por tanto, su connotación es negativa y se identifica con un ´piso´ que corresponde a las mínimas necesidades requeridas para sobrevivir. 

 La pobreza produce consecuencias psicológicas que impactan negativamente no solo en el ´tener´ de cada persona sino en su ´ser´ y ´hacer¨.  

 El Partido de General Pueyrredon alberga a 660.569 habitantes (INDEC, 2022), de los cuales 656.108 (INDEC, 2022) residen en Mar del Plata, su ciudad cabecera. La histórica y tradicional “ciudad feliz” se encuentra atravesada por la pobreza y la indigencia, por lo que se propone describir su devenir a partir de algunos indicadores, en el lapso de los últimos cinco años, período que abarca el durante y después de la pandemia por COVID-19.  

 

Dimensiones temporales y espaciales de la pobreza en los 31 aglomerados urbanos y en Mar del Plata 

 La dimensión temporal de la pobreza se estudia a partir de dos conceptos. Uno es el de pobreza coyuntural, que explica situaciones de pobreza reciente ajustadas a la disponibilidad de ingresos (Mathey, 2007). Su estimación en Argentina se realiza a partir de las Líneas de Pobreza e Indigencia aplicadas semestralmente mediante la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en 31 aglomerados urbanos y registra la capacidad de consumo de las personas a la hora de cubrir la Canasta Básica de Bienes y Servicios (alimentos y un conjunto de bienes y servicios necesarios para la vida cotidiana como los de salud, vestimenta, educación, transporte, otros), y la Canasta Básica de Alimentos (solo alimentos), respectivamente.  

 El análisis de la pobreza coyuntural se realiza mostrando el comportamiento de la pobreza y la indigencia en dos momentos, el primer semestre de 2020 y el primer semestre de 2025 (Figura 1). En dicho lapso la mayoría de los 31 aglomerados urbanos presentan una reducción del porcentaje de población pobre, a excepción de Río Gallegos, La Rioja, Gran San Juan mientras que Posadas se mantuvo sin modificaciones.  

 La razón de la disminución podría hallarse en una recuperación de los ingresos posterior a la pandemia por COVID- 19, en la que las etapas de Aislamiento Preventivo y Obligatorio (ASPO) y Distanciamiento Preventivo y Obligatorio (DISPO) detuvieron gran parte de la actividad económica mundial y ello ha impactado en el empleo y la capacidad de acceder a alimentos, bienes y servicios.  

 En cuanto a la población indigente, el escenario es similar, caracterizado por una reducción de los valores entre los dos hitos temporales seleccionados. Nuevamente, ciertos aglomerados acusan un aumento en los valores, tal es el caso de La Rioja, Gran San Juan, Posadas, Santa Rosa- Toay y Concordia. Mención especial merece el núcleo urbano Bahía Blanca- Cerri, afectado por una inundación extraordinaria entre el 7 y el 9 de marzo de 2025, que ha dejado sentir sus desoladoras consecuencias materiales y humanas.  

 Otro factor que argumentaría la reducción en los valores de ambos indicadores podría asociarse con una cuestión metodológica en el cómputo de la línea de pobreza y la línea de indigencia. Las canastas que se calculan dependen de la relación entre ingresos y precios, determinados por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), indicador variable en función de la inflación. Su mengua durante 2025 se manifiesta en la disminución de población pobre e indigente. No obstante, esta fuente no está refiriendo a la estructura de gastos en el consumo efectivo de los hogares y las personas. 

 

Figura 1. Población afectada por la pobreza (%) en 31 aglomerados urbanos (1er semestre de 2020 y 1er semestre de 2025).  

Fuente: Elaboración personal en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH, 1 semestre 2020-1 semestre 2025). 

 

La estructura por edades evidencia similar tendencia a la expresada con anterioridad con un relativo descenso en la pobreza y en la indigencia (Figura 2). En estas circunstancias, los persistentes niveles de estos indicadores en las poblaciones vulnerables (niñeces, juventudes, personas con discapacidad y personas mayores) representa un desafío que resta saldar.  

Entre el primer semestre de 2020 y el primer semestre de 2025, la población de 0 a 14 años en condiciones de indigencia y de pobreza ha disminuido. Mientras tanto, durante el mismo lapso temporal, la población de 65 y más años en la pobreza arroja valores más exiguos, pero se ha incrementado su situación de indigencia, indicio de un acrecentamiento en la vulnerabilidad de este colectivo.    

 

Figura 2. Población por grupos de edad según condición de pobreza en 31 aglomerados urbanos (1er semestre de 2020 y 1er semestre de 2025) 

Fuente: Elaboración personal en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) 

 

En este contexto nacional, Mar del Plata se ubica por debajo del promedio de los 31 aglomerados urbanos en lo que refiere población pobre, con 38,9 % (primer semestre de 2020) y 27,5 % (primer semestre de 2025). Aunque en relación con la indigencia, se posiciona por encima del promedio porque registra 12 % (primer semestre de 2020) y 6,4 % (primer semestre de 2025). 

 La Figura 3 representa la evolución de la pobreza y la indigencia en Mar del Plata entre 2020 y 2025. Se reconoce un promedio de 34,7 % de población pobre en la ciudad y de un 8,9 % de indigentes en los últimos cinco años.  

 

Figura 3. Población afectada por la pobreza y la indigencia en Mar del Plata (%) (2020 a 2025) 

 

Fuente: Elaboración personal en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) 

 

Las instancias más graves de la pobreza y la indigencia marplatenses en el trayecto estudiado remiten al segundo semestre de 2020 y al primero de 2021, en pleno desarrollo de la pandemia. Y luego, ambos datos se elevan dramáticamente durante primer semestre de 2024, replicando la dinámica de los aglomerados urbanos. La situación se reduce hacia el segundo semestre de 2024 recuperando valores de 2022 en ambos indicadores, posiblemente debido a la caída de la tasa de desocupación ampliada (Santamaría, 2025). En el segundo semestre de 2021 y 2022, se asiste a un descenso de la pobreza y a un aumento de la indigencia, suceso que podría deberse a una desmejora tal en los ingresos que provocó que las personas ya no llegaran al umbral de la línea de pobreza y se convirtieran en indigentes. Por lo expuesto, la población vulnerable por ingresos resulta una problemática central en una ciudad cuya estacionalidad en las actividades económicas principales (turismo, pesca y construcción) la hace muy dependiente de los ciclos económicos nacionales e internacionales. 

 El otro concepto que permite abordar la dimensión temporal de la pobreza es el de pobreza estructural, en tanto fenómeno prolongado en el tiempo que se reproduce de generación en generación (Mathey, 2007).  Su medición en Argentina se efectúa mediante el método de las Necesidades Básicas Insatisfechas que se relevan en los censos generales de población, hogares y viviendas (INDEC). El objetivo de este método es verificar si las personas y los hogares logran satisfacer necesidades establecidas como mínimas en el ámbito educativo, el habitacional, el de infraestructura sanitaria y la capacidad de subsistencia. 

 En el período intercensal 2001- 2010, la gran mayoría de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) lograron disminuir el porcentaje de hogares con NBI, a excepción de casos puntuales como Tierra del Fuego y Santa Cruz.  Hacia 2022, todas las provincias y CABA manifestaron variaciones intercensales negativas en las NBI, fenómeno posiblemente asociado a mejoras habitacionales (Figura 4). Los resultados menos optimistas aún se sitúan en las provincias del noroeste y noreste argentino, históricamente atravesadas por condiciones de precariedad en las condiciones de vida (Bolsi, 2004).  

 

Figura 4. Hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas por provincia, 2022 (%)  

 

Fuente: Censo de Población, Hogares y Viviendas, 2022, INDEC. Redatam 

 

Casi el 4% de los hogares del Partido de General Pueyrredon posee NBI. En Mar del Plata, la configuración espacial de este indicador se corresponde con patrones que diferencian áreas centrales consolidadas de la ciudad respecto de sus bordes, escenario que atestigua ciertas condiciones que se producen y reproducen en y a través del territorio. Las mejores situaciones corresponden a barrios del núcleo central consolidado de la ciudad y a los barrios intraejidales, donde predominan la buena calidad constructiva de las viviendas, la disponibilidad de infraestructura para la eliminación de excretas y ciertos enclaves asociados a barrios privados en sectores extraejidales (Figura 5).  

 

Figura 5. Hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas en Mar del Plata, 2022 (%). 

Fuente: Elaboración personal en base al Censo de Población, Hogares y Viviendas, 2022. Redatam. Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBap), 2023. 

 

Por el contrario, las puntuaciones más elevadas coinciden con el borde intraejidal y los territorios ubicados fuera del ejido urbano. Son áreas de alta dinámica demográfica que expresan también carencias materiales y falencias educativas. Además, allí se localizan barrios definidos como populares por no contar con el título de propiedad del suelo ni acceso formal a dos servicios básicos (luz, agua, cloaca) (ReNaBap, 2023).  

 El recorrido por la dimensión temporal y espacial de la pobreza, así como la articulación de escalas de análisis aporta herramientas para interpretar un fenómeno complejo. El uso de fuentes oficiales sienta las bases para continuar trabajando en la diversificación de indicadores cuantitativos y estrategias metodológicas cualitativas que permitan dar cuenta de la multidimensionalidad de la pobreza. La Geografía Social, preocupada y ocupada en evidenciar las desigualdades, revela el papel del territorio en la configuración y reproducción de las relaciones sociales.  

 

Referencias bibliográficas 

 

Bolsi, A. (2004). Pobreza y territorio en el Norte Grande Argentino. I Congreso de la Asociación Latino Americana de Población, Caxambú, Brasil 

Mathey, D. (2007). Métodos e indicadores para la estimación de la pobreza rural en la Argentina. Documento de trabajo Nº 35, Instituto de Economía y Sociología, INTA. http://inta.gob.ar/documentos/metodos-e-indicadores-para-la-estimacion-de-la-pobreza-rural-en laargentina/at_multi_download/file/dt_35.pdf 

Santamariajmm , G. (2025). Informe sobre pobreza multidimensional. Mar del Plata, Mar del Plata Entre Todos. https://mardelplataentretodos.org/ 

 

Fuentes de datos:  

 

Argentina, Instituto Nacional de Estadística y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda, 2010. INDEC. Redatam 

Argentina, Instituto Nacional de Estadística y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda, 2022. INDEC. Redatam 

Argentina, Instituto Nacional de Estadística y Censos. Encuesta Permanente de Hogares (EPH), 2020-2025. 

Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBap) 

Informe sobre proyectos de reforma electoral en la Provincia de Buenos Aires

Convocados por la Comisión de REFORMA POLÍTICA Y DEL ESTADO de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires elaboramos un breve informe, a modo de opinión, en torno a los proyectos que las principales fuerzas políticas presentaron para solicitar la reforma del RÉGIMEN DE ELECCIONES PRIMARIAS, ABIERTAS, OBLIGATORIAS Y SIMULTÁNEAS PARA LA SELECCIÓN DE CANDIDATOS A CARGOS PÚBLICOS ELECTIVOS»- LEY N° 14086

Pueden descargar aquí el informe completo

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Sostenibilidad urbana y valoración de los espacios verdes a los 150 años de Mar del Plata

Dra. Laura Zulaica y Dra. Clara Karis

CONICET / Instituto del Hábitat y del Ambiente, Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, Universidad Nacional de Mar del Plata.

laurazulaica@conicet.gov.ar

 

 

A nivel mundial, el proceso de urbanización alcanza una velocidad sin precedentes. En consecuencia, los países de todo el mundo han definido diversos esquemas para mitigar los efectos del proceso y mejorar la sostenibilidad de la urbanización (Zhou et al., 2015), que en América Latina y el Caribe parece difícil de ser alcanzada.

Esta región se caracteriza por rápidos cambios demográficos en los últimos 70 años que han tendido hacia la urbanización donde hoy en día más del 80% de la población vive en ciudades (Busso et al., 2023). De acuerdo con la misma fuente, en esta monumental transición, la región ha creado una variedad compleja y dinámica de ciudades que difieren considerablemente en tamaño y carácter.

Mas allá de esta diversidad, no hay dudas de que las ciudades de América Latina y el Caribe son las más desiguales del mundo (ONU-Hábitat, 2012) y muchas políticas tendientes a reducirlas se han ralentizado desde 2015 (CEPAL, 2016). Asimismo, los problemas ambientales surgen o se intensifican como consecuencia de los procesos de urbanización que generalmente carecen de políticas de gestión para prevenir, mitigar o corregir sus efectos cuyas consecuencias son muy dispares. Muchas de estas problemáticas se manifiestan en Mar del Plata y en ocasiones se han intensificado con el correr del tiempo.

Recuperar “la naturaleza” en las ciudades y los servicios que brinda, se asume como un desafío clave para reducir impactos ambientales negativos, proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles, y apoyar los vínculos económicos, sociales y ambientales positivos entre las zonas urbanas, periurbanas y rurales fortaleciendo la planificación del desarrollo (Karis et al., 2024). Así, los espacios verdes permiten abordar múltiples problemáticas simultáneamente para proteger, restaurar y/o gestionar los ecosistemas aumentando su resiliencia y contribuyendo al bienestar humano.

En ese escenario, conmemorando los 150 años de la ciudad de Mar del Plata, nos preguntamos ¿qué es la sostenibilidad urbana? ¿cuál es el rol de los espacios verdes? En primer lugar, nos proponemos brindar algunas conceptualizaciones importantes en el contexto actual. Luego, intentaremos destacar el rol que poseen los espacios verdes para alcanzar metas de sostenibilidad urbana y finalmente, indagaremos en la situación de los espacios verdes de Mar del Plata y en la valoración otorgada por los marplatenses.

 

La sostenibilidad urbana

Rees (2001) afirma que la sostenibilidad de las ciudades no se reduce sólo al ámbito urbano, sino que está ligada a la integridad de las áreas externas que dependen directa o indirectamente de ellas. Asimismo, la urbanización además de afectar el ambiente local incide en su entorno mediante la explotación de los recursos naturales como motor de la economía urbana (Michael et al., 2014), generando y acentuando procesos de vulnerabilidad socioambiental.

Las conceptualizaciones acerca de la sostenibilidad urbana no están exentas de debate, aunque existe cierto consenso acerca de las dimensiones que debe contener el desarrollo urbano sostenible: ecológica; económica; socio-cultural y política (Fernández et al., 1999; Guimarães, 2003; Mori y Christodoulou, 2012).

Asumiendo esta perspectiva multidimensional del concepto, organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo en el marco de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (BID, 2014) definen a la “ciudad sostenible” como aquella que ofrece alta calidad de vida a sus habitantes, minimiza sus impactos al medio natural y cuenta con un gobierno local con capacidad fiscal y administrativa para mantener su crecimiento económico y para llevar a cabo sus funciones urbanas, con participación ciudadana.

Más recientemente, entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) definidos en la Cumbre para el Desarrollo Sostenible celebrada en 2015 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el ODS 11 propone lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles. En dicha Cumbre se aprobó la Agenda 2030 tendiente a disminuir la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia y hacer frente al cambio climático.

En esa misma línea, en 2016 se aprobó la Nueva Agenda Urbana adoptada en Hábitat III celebrada en Quito que funciona como un acelerador de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el ODS 11, con el fin de proporcionar un marco integral para guiar y dar seguimiento a la urbanización en todo el mundo.

 

Los espacios verdes en las metas de los ODS

En relación con el ODS 11, el Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2023 afirma que, en 2022, apenas la mitad de la población urbana mundial tenía acceso al transporte público. Por su parte, el crecimiento urbano descontrolado, la contaminación atmosférica y la escasez de espacios públicos abiertos persisten en las ciudades. Asimismo, sostiene que para alcanzar las metas previstas para el ODS 11, los esfuerzos deben centrarse en aplicar políticas y prácticas de desarrollo urbano inclusivo, resiliente y sostenible que den prioridad al acceso a los servicios básicos, a la vivienda a precios asequibles, al transporte eficiente y a los espacios verdes.

Los espacios verdes conforman un eje central en las metas de sostenibilidad urbana. De hecho, la meta 11.7 de la Agenda 2030 propone, entre otras cuestiones, proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles. Estos espacios no sólo se valoran por su contribución al bienestar humano sino también por sus funciones de mitigación de los efectos del cambio climático.

En las ciudades actuales, los espacios verdes públicos adquieren un rol central en la calidad de vida de sus habitantes. Por lo tanto, debieran incluirse en las políticas públicas en materia de planificación de la Infraestructura Verde para garantizar un acceso equitativo potenciando el bienestar que brindan a la sociedad. En ese sentido, la Infraestructura Verde, concepto superador al de espacios verdes, puede definirse como el conjunto de las redes naturales, seminaturales y artificiales de múltiples sistemas ecológicos multifuncionales, alrededor y entre áreas urbanas, en todas las escalas espaciales (Tzoulas et al., 2007). El hecho de considerar dichas redes como un tipo de infraestructura implica cambiar la percepción acerca de los espacios verdes a partir de considerar los beneficios que brinda para mantener la calidad de vida de la población.

 

Los espacios verdes en Mar Plata

En función de lo anterior, consideramos preguntarnos ¿cómo es la situación de los espacios verdes de Mar del Plata? ¿persisten diferencias en el acceso en distintos barrios de la ciudad? ¿cuáles son los valores que los marplatenses otorgan a los espacios verdes? Para intentar responder a estar preguntas, partimos de trabajos recientes (Karis y Zulaica, 2024; Karis et al., 2024), que brindan algunas pistas para profundizar en el conocimiento de este tema.

La ciudad de Mar del Plata no cuenta con una estrategia específica para su Infraestructura Verde, pero existen algunos antecedentes en la planificación y gestión de sus componentes a partir de la década de 1930, cuando las intervenciones sobre el territorio y la ciudad comenzaron a ser progresivamente orientadas, dentro de los ámbitos administrativos, por la actividad de profesionales del urbanismo (Bruno, 2002).

En estudios actuales (Karis et al., 2024) se señala que los espacios verdes de Mar del Plata pueden ser clasificados de acuerdo con su tamaño. Los de mayor superficie son el Parque Camet, el Parque Municipal de Deportes también conocido como “Polideportivo Municipal” y las Lagunas de Punta Mogotes. Luego, existen plazas y parques de menor extensión que pueden subdividirse en dos grupos. Por un lado, las plazas y parques de mayor tamaño (entre 3,5 y 10 ha) que, en general, ocupan la superficie de cuatro manzanas y se localizan en el área urbana central. En este grupo se encuentran las plazas fundacionales de Mar del Plata: España, Colón, San Martín, Mitre, Peralta Ramos, Rocha y Pueyrredón. Por otro lado, existen plazas barriales de extensión menor a 3,5 ha, que suelen ocupar la superficie de una manzana.

Al analizar la superficie de los espacios verdes en relación a la cantidad de habitantes, se advierte que, el área urbana no alcanza el mínimo de 9 o 10 m2 por habitante recomendados por gran parte de las iniciativas y sistemas de indicadores urbanos, mientras que el periurbano y la zona de interfaz urbano-rural costera, con bajas densidades de ocupación, lo supera ampliamente. En relación con la accesibilidad, el 21,26 % de la población vive a menos de 750 m de un parque o plaza de entre 3,5 y 10 ha y el 51,96% a menos de 300 m de una plaza barrial de entre 0,1 y 3,5 ha. En cambio, la cobertura que ofrecen los parques grandes y las áreas de reserva natural (la Reserva Natural Laguna de los Padres, la Reserva Natural del Puerto de Mar del Plata y la Reserva Turística y Forestal Costanera Sud) alcanza un 83,22% de la población, considerando la cantidad de habitantes viviendo a menos de 4.000 m de uno de estos espacios. Finalmente, se advierte que sólo 7,9% de la población del área tiene cobertura simultánea de los tres tipos de espacios verdes analizados (Karis et al., 2024).

De esta manera, la disponibilidad y características de los espacios verdes es diferente en el área urbana central, en el área urbana asociada al crecimiento en forma anular y en los espacios periurbanos y de interfaz urbano rural (Figura 1). En este sentido, en el área urbana central la población habita en proximidad a espacios verdes públicos de diferente tamaño y con alta diversidad de mobiliario y equipamiento (deportivo, juegos para niños, etc.). A su vez, son espacios con facilidades de acceso y estado de mantenimiento adecuados.

 



Figura 1. Ubicación y delimitación del área analizada
Fuente: Karis y Zulaica (2024).

 

Bordeando el área central, se extiende un anillo en el que los espacios verdes son de menor extensión y con menor diversidad en términos de mobiliario y equipamiento. En comparación con el área urbana central, estos espacios registran algunas deficiencias en las condiciones de accesibilidad y mantenimiento.

Finalmente, los espacios verdes públicos en el periurbano y en las áreas de interfaz urbano- rural presentan condiciones más críticas de accesibilidad y mantenimiento. Sin embargo, son relativamente heterogéneas en términos de diversidad de mobiliario y equipamiento.

A su vez, al interior de cada área pueden definirse unidades con características diferentes que han sido conceptualizadas como unidades de paisaje (Figura 2). La recolección de datos considerando estas unidades permite obtener una mirada amplia de los valores que los marplatenses otorgan a los espacios. La Figura 2 muestra la localización de los espacios verdes públicos existentes en el área analizada sobre la base de las unidades de paisaje definidas, distinguiendo en color verde aquellos que fueron relevados a través de encuestas (Karis y Zulaica, 2024).

 



Figura 2. Localización de los espacios verdes públicos relevados a través de una encuesta sobre las unidades de paisaje.
Fuente: Karis y Zulaica (2024).

 

En primer lugar, a fin de dar cuenta de la valoración de los espacios verdes se indaga acerca de las actividades más frecuentes que realizan quienes respondieron. Al comparar las respuestas obtenidas en las tres zonas del área analizada, se registran variaciones. En el área urbana central, la actividad predominante fue descansar y realizar actividades de relax (26%). Por otro lado, la respuesta más frecuente en las otras dos zonas fue acompañar a niños (47%).

Respecto de los valores otorgados respecto de las sensaciones experimentadas (Figura 3), se observa que, en los tres sectores del área analizada, la sensación más frecuente es la tranquilidad. Sin embargo, existen algunas diferencias en la importancia que adquieren otras respuestas en las tres localizaciones. Entre ellas, las ideas asociadas a las costumbres y los recuerdos son relativamente más frecuentes en el área urbana central. Por otro lado, las sensaciones negativas asociadas a la inseguridad y a la falta de mantenimiento de los espacios son más relevantes en el anillo urbano. En tanto, la conexión con la naturaleza alcanza mayor relevancia en el periurbano y sector de interfaz urbano rural costero.

 



Figura 3. Sensaciones experimentadas en los en espacios verdes públicos.
Fuente: Karis y Zulaica (2024).

 

Finalmente, analizar las principales características del espacio verde que motivaron la visita, permite dar cuenta del valor que se le otorga. En función de ello, se observa que la mayoría de las personas en las áreas periurbanas y en la zona costera identificó como características más importantes el arbolado y la vegetación. 

 

Comentarios de cierre

Los espacios verdes públicos, entendidos como componentes de la Infraestructura Verde adquieren un rol central en las metas hacia los ODS. En un contexto de urbanización creciente, estos espacios presentan un rol clave para el bienestar de población y en sostenibilidad de las ciudades. En Mar del Plata, sus valores son reconocidos, mostrando diferencias en las distintas zonas. En términos generales, las actividades más valoradas se vinculan con interacciones físicas y vivenciales con el entorno (recreación, encuentro, interacción social y contemplación de la naturaleza).

La concurrencia habitual se relaciona con la tranquilidad del sitio, el arbolado, la vegetación y la cercanía a su lugar de residencia o trabajo. En concordancia con ello, las sensaciones más frecuentes son la tranquilidad, la conexión con la naturaleza y el bienestar general que derivan de las interacciones con el entorno natural. Se destacan además, valores asociados con la conexión con otras personas, las costumbres y los recuerdos que dan cuenta del sentido de identidad y pertenencia.

Recuperar estos valores para planificar la ciudad y sus áreas verdes supone un reto para alcanzar objetivos de sostenibilidad urbana en los 150 años de nuestra ciudad.

 

Referencias

 BID (2014). Guía metodológica; Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles (segunda edición). Banco Interamericano de Desarrollo.

Bruno, P. (2002). Capítulo II: Ciudad-hombre-naturaleza: ideas y planes del urbanismo científico. En Construcción de paisajes. Transformaciones territoriales y planificación en la región marplatense. 1930-1965 (pp. 35-56). Mar del Plata: Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño. Universidad Nacional de Mar del Plata.

Busso, M.; Carrillo, P. E. & Chauvin, J. P. (2023). Repensar la migración urbana: opciones de políticas para las ciudades de América Latina y el Caribe. Banco Interamericano de Desarrollo.

CEPAL -Comisión Económica para América Latina y el Caribe- (2016). Horizontes 2030: La Igualdad en el Centro del Desarrollo Sostenible. Trigésimo sexto período de sesiones de la Cepal. Santiago de Chile: Naciones Unidas.

Fernández, R., Allen, A., Burmester, M., Malvares Míguez, M., Navarro, L., Olszewski, A. & Sagua, M. (1999) Territorio, Sociedad y Desarrollo Sustentable. Estudios de Sustentabilidad Ambiental Urbana. Buenos Aires, Espacio Editorial – Centro de Investigaciones Ambientales, FAUD, UNMdP.

Guimarães, R. (2003). Tierra de sombras: desafíos de la sustentabilidad y del desarrollo territorial y local ante la globalización corporativa, Nº 67. Santiago de Chile: CEPAL, Serie Medio Ambiente, División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos.

Karis, C. & Zulaica, M. (2024). Los espacios verdes como determinantes de la calidad de vida en áreas urbanas y periurbanas: análisis de usos y preferencias en una ciudad intermedia argentina. Investigaciones Regionales – Journal of Regional Research, en prensa.

Karis, C., Mujica, C., Molpeceres, C. & Zulaica, L. (2024). Sostenibilidad urbana: diagnóstico de la Infraestructura Verde en Mar del Plata y su entorno. Mar del Plata: Mar del Plata Entre Todos.

Michael, F.L., Zainon Noor, Z. & Figueroa, M.J. (2014). Review of urban sustainability indicators assessment e Case study between Asian countries. Habitat International, 44, 491-500.

Mori, K. & Christodoulou, A. (2012). Review of sustainability indices and indicators: Towards a new City Sustainability Index (CSI). Environmental Impact Assessment Review, 32, 94-106.

ONU-Hábitat (2012). Estado de las ciudades de América Latina y el Caribe: Rumbo a una nueva transición urbana. Río de Janeiro: Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos.

Rees, W.E. (2001). The conundrum of urban sustainability. In: Devuyst D, Hens L, De Lannoy W, editors. How Green Is the City? Sustainability Assessment and the Management of Urban Environments (p. 37–42). New York: Columbia University Press.

Tzoulas, K., Korpela, K., Venn, S., Yli-pelkonen, V., Ka, A., Niemela, J. & James, P. (2007). Promoting ecosystem and human health in urban areas using Green Infrastructure: A literature review. Landscape and Urban Planning, 81(3), 167-178.

Zhou, J., Shen, L., Song, X. & Zhang, X. (2015). Selection and modeling sustainable urbanization indicators: A responsibility-based method. Ecological Indicators, 56, 87-95.

 

Las migraciones en el poblamiento de Mar del Plata en sus 150 años de vida (1874 – 2024)

Dra. Patricia Iris Lucero

 

Mar del Plata es una ciudad joven en el contexto de ciudades del mundo. Sin embargo, sus 150 años desde la fundación oficial el 10 de febrero de 1874 hasta el 2024 nos desafía a revisar un pasado lejano para la experiencia de vida de sus habitantes de hoy. Felizmente contamos con pistas que nos remiten a la historia pasada e incipiente de la ciudad, así como a los acontecimientos contemporáneos a las generaciones maduras y jóvenes de los tiempos actuales.

En el primer censo nacional argentino, en 1869, Mar del Plata apenas brillaba como un puerto marítimo correspondiente al amplio Partido de Balcarce, integrado entonces por este, más los futuros partidos de General Alvarado y de General Pueyrredon en el contexto de la provincia de Buenos Aires. En aquel recuento la población total alcanzaba los 1.193 habitantes permanentes. Ya para el momento del segundo censo nacional argentino, en 1895, nuestro partido estaba creado, en 1891, y se había producido la separación del vecino del sur (General Alvarado). Por tanto, podemos ofrecer un registro particular de 8.175 personas residiendo en el territorio del municipio recientemente constituido.

El último censo nacional argentino, el onceavo de la serie, en 2022, arrojó un total definitivo de 682.605 pobladores en el partido de General Pueyrredon, lo cual ha significado una respuesta inesperada para las estimaciones informales que circularon en los años previos y se acercaban en algunos casos al millón de residentes, pero que continúa ubicando a esta jurisdicción en la categoría de aglomeración de tamaño intermedio grande de más de 500.000 habitantes (Vapñarsky y Gorojovsky, 1990), al observar a su ciudad cabecera que concentra una cantidad superior al 95 % de la población distrital.

La diferencia en el tamaño demográfico transcurridos los 150 años de eventos singulares en la conformación del espacio geográfico local, se produjo merced a los aportes migratorios que, en determinados períodos, superaron la contribución vegetativa o natural, es decir, al balance entre los totales de nacimientos y defunciones registrados entre los censos sucesivos.

Unas estimaciones indirectas de estos procesos indicaron la participación del saldo migratorio, o sea, la diferencia entre los ingresos y los egresos de pobladores, en una proporción del 71,7 % sobre el incremento total entre 1947 y 1960 (ver Figura 1). Sin lugar a dudas, esta fase del poblamiento local fue la más intensa, pues convocó a migrantes internos y externos, en el contexto de una etapa económica industrialista y urbanizadora nacional, y con el auge del turismo que alcanzó a las clases medias y trabajadoras (Cacopardo et al, 2001), derivando en el crecimiento de la construcción, de las manufacturas textiles y alimenticias, y las actividades terciarias de soporte para esa movilidad social y económica profunda en ciernes. La contribución de pobladores originarios de otras coordenadas geográficas continuó siendo intensa en la década de los años 1960 y 1970.

Figura 1. Partido de General Pueyrredon: Estimación de la Migración Neta para los períodos intercensales entre 1947 y 2022.

Año censal

Población

Total

Incremento Absoluto

Cambio

Natural

Migración

Neta*

Participación sobre el incremento total
1947 123.811 101.013 28.555 72.458 71,7 %
1960 224.824 92.620 30.959 61.661 66,66%
1970 317.444 116.716 46.071 70.645 60,5 %
1980 434.160 98.685 60.589 38.096 38,6 %
1991 532.845 31.211 53.141 -21.930 -70,3 %
2001 564.056 54.933 35.010 19.923 36,3 %
2010 618.989 63.616 20.518 43.098 67,7 %
2022 682.605

*El valor de la Migración Neta (MN) se estimó con la siguiente fórmula (Naciones Unidas, 1972): MN= Incremento Absoluto – Cambio Natural; donde Incremento Absoluto= Población Final – Población Inicial; Cambio Natural= Nacimientos – Defunciones, en cada período considerado.

Fuente: Período 1947-1991, Lucero (1992: 40) y Lucero (2004: 48). Período 1991-2010, Lucero (2022: 175). Período 2010-2022, elaboración personal sobre datos censales definitivos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, y el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires.

Los años de 1980 mostraron un cambio particular en los flujos migratorios externos en el país, es decir, la intensificación de un proceso de emigración de nativos argentinos hacia los países europeos y americanos, debido a causas políticas y económicas. En Mar del Plata también se sintió esta transformación importante del estilo receptivo de Argentina durante un siglo del crecimiento demográfico.  Y el efecto más alarmante se estimó para la década de 1990, cuando los resultados aportaron saldos migratorios negativos en el poblamiento del distrito, demostrando una combinación de factores expulsores de los residentes del partido de General Pueyrredon, básicamente vinculados al estilo de desarrollo neoliberal de toda la etapa, que adoptó la valorización financiera como motor de la economía, y la búsqueda de nuevos horizontes para mejorar la calidad de vida, aprovechando las facilidades de los medios de transporte accesibles y las aptitudes de los nuevos sistemas de información y comunicación.

Arribados al siglo XXI, los saldos migratorios retomaron el balance positivo en nuestra jurisdicción, y de manera más intensa en la década de los años 2010. En tal sentido, cabe señalar que el cálculo de la migración neta contiene la estimación del balance natural, cuyos montos absolutos fueron disminuyendo marcadamente a lo largo de la historia del poblamiento local, dando cuenta de la incorporación de 20.518 habitantes como saldo entre los nacimientos y las defunciones entre 2010 y 2022, en el cual se puede derivar la merma en la natalidad y el envejecimiento de la estructura por edades que acrecienta el registro de la mortalidad, además de las pérdidas sufridas durante la pandemia por Covid-19 en 2020 y 2021.

Los cursos del poblamiento local resumidos en las líneas anteriores nos señalan que se ha retomado la perspectiva de antaño en el  último periodo intercensal, cuando el porcentaje de participación de nuevos residentes venidos del interior del país y del exterior estaba alcanzando al 67,7 % del cambio demográfico en el partido de General Pueyrredon.

En cuanto al origen de los migrantes internacionales, los datos censales reflejan la disminución de las corrientes migratorias en las últimas décadas del siglo XX y comienzos del siglo XXI. Aquellos contingentes de personas que llegaron de Europa, principalmente desde Italia y España, durante la Gran Inmigración del siglo XIX y la primera parte del siglo XX, que poblaron el país y acrecentaron el tamaño demográfico de Mar del Plata con mucha intensidad, han ido desapareciendo por el efecto combinado del envejecimiento de tales grupos foráneos, y por la ruptura de los procesos de intercambios tradicionales de ultramar después de la primera y la segunda guerras mundiales. En su lugar, los aportes desde el exterior se sostuvieron por la constante y acrecentada llegada de individuos oriundos de los países limítrofes con la Argentina.

El censo nacional de población de 2010 registró un total de 23.231 habitantes nacidos en países extranjeros. Entre ellos, más de la mitad, el 56,3 %, serían migrantes de toda la vida arribados en diferentes momentos históricos desde los países de América, y el 41,9 % de los residentes oriundos de Europa. Una proporción inferior corresponde a cada uno de los subcontinentes enunciados en la Figura 2. Quizás el total de personas registradas procedentes de África, 55 individuos, se verá acrecentada en el período 2010-2022 debido al arribo de migrantes senegaleses al país, en particular a la ciudad de Mar del Plata. Finalmente, un conjunto de solamente 13 personas se asentaron en el partido de General Pueyrredon con lugar de nacimiento en Oceanía.

Los migrantes de países limítrofes con la Argentina quedaron representados por 14.940 residentes, siendo los contingentes de mayor movilidad territorial en los tiempos contemporáneos, y en estrecha dependencia de las vicisitudes económicas y políticas presentes en los países hermanos (ver Figura 3). Entre ellos, un 29,1 % correspondía al pueblo chileno, el 16,3 % con lugar de nacimiento en Bolivia, y el 13,3 % procedente de Paraguay.

Lamentablemente, al cierre de este aporte no se contaba con la información del censo nacional argentino del 2022 con el nivel de desagregación que estamos comentando. Entre los resultados definitivos publicados recientemente, el informe del INDEC (2024, p.28) se señala un total de 19.944 personas nacidas en otros países enumeradas en el partido de General Pueyrredon, pero sin identificar las naciones de procedencia. Este valor está indicando la continuidad del proceso de merma en los aportes migratorios externos que se observaron desde mediados del siglo XX.

Figura 2. Partido de General Pueyrredon: Población nacida en el extranjero enumerada en el CNPHyV 2010, según grandes regiones mundiales

Fuente: Elaboración personal en base a INDEC, CNPHyV 2010, https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel4-CensoProvincia-3-7-06-000-2010/ P6-D_6_357

 

Figura 3. Partido de General Pueyrredon: Población nacida en el extranjero enumerada en el CNPHyV 2010, según países de América

Fuente: Elaboración personal en base a INDEC, CNPHyV 2010, https://www.indec.gob.ar/indec/web/Nivel4-CensoProvincia-3-7-06-000-2010/ P6-D_6_357

Otro dato de interés refiere a los desplazamientos internos en el país. En tal sentido, este último recuento censal indica una cantidad de 89.994 habitantes arribados desde otras provincias, exceptuando la provincia de Buenos Aires, la cual reúne un total de 550.631 residentes que incluye los nacidos en el partido de General Pueyrredon. Esta información remite a la movilidad al interior del país que continúa siendo importante, en particular hacia las localidades urbanas de tamaño intermedio.

Desde el punto de vista de la Geodemografía, resulta ilustrativa y complementaria la observación de la distribución espacial de los pobladores marplatenses con lugar de nacimiento en países diferentes a la Argentina.

El ejercicio de la técnica de segregación espacial areal que brinda el análisis geográfico cuantitativo (Buzai, 2003), permite reconocer la concentración de los migrantes no nativos de la Argentina al interior del territorio urbano de Mar del Plata. La práctica realizada en el marco de la denominada Dimensión Étnica para el estudio del Mapa Social Contemporáneo de la ciudad (Lucero, 2021), ofreció un acercamiento a esa idea de buscar si existe o no cierta aglutinación de los residentes en base a los datos del CNPHyV de 2010 en la escala geográfica de los radios censales.

Figura 4. Mar del Plata: Índice de Segregación Espacial Areal* de los Migrantes Nacidos en Países No Limítrofes y Limítrofes, 2010

*Se aplica la siguiente fórmula para cada unidad espacial: ISEA (ab) = bi / ai  Donde, a = población total; b = población en la categoría que se desea medir; ai = población total en la unidad espacial “i”; bi = población en la categoría que se desea medir en la unidad espacial “i”.

Fuente: Lucero, 2021, p. 203 y 205.

Las configuraciones espaciales de los mapas de la Figura 4 son diametralmente diferentes. Mientras que los nativos de países no limítrofes con la Argentina se ubicaron en las zonas centrales del ejido urbano, en los barrios que conforman el área del puerto, y en enclaves sobre la costa marítima norte y sur, los nativos de países limítrofes con la Argentina eligen las zonas del borde urbano y se extienden más allá hacia los espacios rurales.

Por tanto, los residentes nacidos en Europa principalmente, se corresponden con los migrantes absolutos de antigua data en su gran mayoría, es decir, los sobrevivientes de las corrientes tradicionales de ultramar de principios del siglo XX, y en mayor proporción se trata de los contingentes ingresados en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando Argentina recibe a grupos de individuos que buscan asilo fuera de la convulsionada Europa hasta la década de 1950. En los tiempos más recientes, se suman los inmigrantes de otros países que alimentaron la diversidad étnica de la población local.

El patrón de segregación de los nativos de países limítrofes con la Argentina da cuenta de la disímil condición social y laboral de estas personas, que se destacan en la periferia urbana, en particular en la zona oeste de la ciudad sobre la ruta 226, y en el eje sur sobre la ruta 88.

A modo de cierre de este aporte, se podría decir que Mar del Plata es una ciudad estructuralmente lábil, cambiante, multiétnica y multicultural, repleta de historias alegres y tristes, un espacio geográfico en continua transformación que impide arriesgar escenarios futuros, por ejemplo, dentro de 150 años más de vida. Esos nuevos estados serán protagonizados, tal vez, por mis bisnietos, quienes tendrán nuestros registros de los aconteceres remotos que aquí les ofrecemos.

 

Bibliografía

Buzai, Gustavo (2003), Mapas Sociales Urbanos. Lugar Editorial. Buenos Aires.

Cacopardo, Fernando (Editor), Bartolucci, M.; Bruno, P.; Castro, M.; Cicalese, G.; Lado, S.; Mantobani, J.M.; Mariano, C.; Núñez, A.; Pastoriza, E.; Sáez, J.; Sisti, J.; Verón, A.L. y Zuppa, G. (2001), ¿Qué hacer con la extensión? Mar del Plata, Ciudad y Territorio Siglos XIX-XX. Alianza Editorial. Buenos Aires, Argentina.

INDEC (2024), Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022. Resultados definitivos. Migraciones internacionales e internas. Argentina, Presidencia, enero. En línea: https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/poblacion/censo2022_migraciones.pdf

Lucero, Patricia (1992), Aportes al estudio de las migraciones en el Partido de General Pueyrredon en el período 1947-1980. Tesis de Licenciatura en Geografía. Universidad Nacional de Mar del Plata. Inédito.

Lucero, Patricia (2004), “Población y poblamiento del Partido de General Pueyrredon. La combinación entre tiempo y espacio en la sociogeografía local”. En: Velázquez, G.; Lucero, P. y Mantobani, J.M. (Editores), Nuestra Geografía Local. Población, urbanización y transformaciones socio-territoriales en el Partido de General Pueyrredon, Argentina, 1975-2000. Grupo de Estudios Sobre Población y Territorio, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Mar del Plata. Capítulo 2, págs. 37-76.

Lucero, Patricia (2021), El Mapa Social de Mar del Plata. Una TomoGEOgrafía Computarizada de las desigualdades territoriales contemporáneas. Mar del Plata: Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Naciones Unidas (1972), Manual VI. Métodos de medición de la migración interna. Departamento de Asuntos Económicos y Sociales. Estudios de Población Nro.47. Nueva York.

Vapñarsky, César y Gorojovsky, Néstor (1990), El crecimiento urbano en la Argentina. Grupo Editorial Latinoamericano-IIED. Buenos Aires, Argentina.