Un nuevo calendario electoral en el 40 aniversario de democracia

Augusto Bianchino (INHUS – CONICET – UNMdP)

En 2023 la sociedad argentina celebra, una vez más, elecciones libres para elegir a sus representantes. Este año, además se cumplen cuarenta años desde la transición democrática. La mejor manera de rendir homenaje a este aniversario, es concurriendo a ejercer el derecho al voto en cada uno de los pueblos argentinos. Si bien la calidad democrática no se agota en la realización de elecciones, el desarrollo recurrente de comicios para elegir representantes constituye la piedra fundamental de todo sistema democrático.

Argentina, la región, y nuestro mundo en casi su totalidad, atravesó recientemente un fenómeno que puso a prueba a los Estados nacionales y a sus gobiernos democráticos. La pandemia del Covid-19 y el escenario pos pandémico posterior impactaron en los principales ámbitos de la vida humana. La legitimidad de los gobiernos quedó, tanto en su capacidad resolutiva como en su naturaleza misma, sujeta a diversas evaluaciones y juicios de todos los grupos y las redes que integran la vida social. En Argentina se suma además una crisis económica aguda, profundizada por los efectos globales de la guerra en Ucrania, que se expresa con mayor visibilidad en un proceso inflacionario acelerado.

El cúmulo de estas problemáticas, dieron calce, justificado en algunos casos, a la rehabilitación del debate sobre de las deudas sociales y económicas que no han logrado saldarse aun en democracia. Con todo, el proceso electoral de este año supone -además de una nueva concertación del acto comicial en el marco de la conmemoración de cuarenta años de recuperación democrática ininterrumpida- un desafío para la democracia argentina, cuando el avance de posiciones reaccionarias y antidemocráticas se refuerza ante la dificultad que encuentran los partidos políticos y sus aliados sociales y económicos para construir una salida a la crisis generalizada que se vive en nuestro país.

En este contexto, el desarrollo de un nuevo proceso electoral en el marco del mentado aniversario de nuestra aun joven democracia, puede contribuir en tanto paraguas simbólico y programático para dar alguna salida de la crisis y limitar las reacciones antidemocráticas. Siguiendo esa línea de reflexión, realizamos desde el OCPE esta primera publicación sobre las elecciones 2023 con una doble la intención, contribuir al debate del fortalecimiento de la democracia a partir de nuestros saberes académicos y profesionales, a la vez que aportar a la construcción de interpretaciones de los procesos electorales en nuestro país.

Este año las elecciones son de carácter ejecutivo y legislativas parciales. A nivel nacional, se vota para Presidente y Vicepresidente de la Nación, y para la renovación de 130 Diputados y 24 Senadores en el Honorable Congreso de la Nación. En el orden subnacional, de las 24 jurisdicciones (23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), 22 renuevan sus ejecutivos. Las excepciones son Santiago del Estero y Corrientes que lo hicieron en 2022. Las provincias renuevan, además, bancas de sus congresos provinciales y cargos de intendentes y concejales en los municipios. En el caso puntual de la provincia de Buenos Aires, se renuevan 46 Diputados y 23 Senadores, mientras que a nivel municipal se renovarán las 135 intendencias y 1097 concejalías repartidas entre todos los municipios.

El escenario electoral argentino suele configurarse con una gran complejidad. En un mismo año electoral, sobre todo en aquellos de elecciones ejecutivas, se desarrollan una multiplicidad de elecciones que difieren en el nivel de competencia o gobierno (municipal, provincial y nacional), temporal y geográficamente (diferentes fechas entre provincias y entre provincias y nación.). A esto debe sumarse además el desarrollo de internas abiertas que muchas provincias también realizan al igual que a nivel nacional sucede con las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. La autonomía que poseen las provincias para formular sus propias reglas electorales, permite a los gobiernos provinciales establecer sus propios calendarios electorales para la elección de cargos municipales y provinciales. Durante el año en curso, una importante cantidad de elecciones provinciales estarán desdobladas de las nacionales. En la Tabla 1 se repasan los eventos más relevantes del calendario electoral argentino para 2023.

El nuevo calendario electoral argentino dio comienzo el 12 de febrero en La Pampa con el desarrollo de las Elecciones Internas 2023. La estructura del sistema electoral pampeano merece un análisis aparte, puesto que la implementación de las internas abiertas simultáneas y obligatorias suponen una relación entre la oferta electoral y el electorado que establece ciertas diferencias entre afiliados a partidos y elector general (no afiliado). A diferencia de las Primarias nacionales en las que toda la ciudadanía habilitada para votar, puede elegir, independientemente de su filiación partidaria, a cualquiera de los precandidatos que se presentan. La elección celebrada en La Pampa no sólo abrió el calendario electoral argentino, sino que ganó cierta relevancia al desarrollarse la primera interna en una de las dos coaliciones político electorales más importantes del país. La elección general en esta provincia será el 14 de mayo. Los pampeanos tendrán luego dos elecciones más para elegir los cargos nacionales, al igual que el resto del pueblo argentino.

Por su parte, el 13 de agosto, se celebrarán las Primarias nacionales, proceso de internas abiertas en las que se presentarán los pre-candidatos para presidente y vicepresidente y legisladores nacionales. Luego, el día 22 de octubre tendrá lugar la elección general, contienda en la que se batirán los ganadores de esas Primarias. Finalmente, y sólo en el caso de que no haya un ganador que supere el 45% de los sufragios u obtenga el 40% con una diferencia de 10 puntos de su competidor inmediato, concurriremos a las urnas también en noviembre para definir la presidencia por la vía del ballotage.

Fuentes

[1] El calendario electoral puede incluir también fechas de inicio y cierre de campañas, fechas de debates presidenciales pautados por ley, etc. Por una cuestión de espacio y para enfocarnos estrictamente en la celebración de comicios, solo se consignan las fechas referentes a elecciones nacionales y provinciales.

A propósito del censo 2022, nos preguntamos ¿Qué es lo urbano? Definición utilizada en los Censos de población de Argentina

Fernando Ariel Manzano[1][2]

 

Aunque desde tiempos antiguos existían ciudades en algunas regiones (Johnson, 1980), el protagonismo creciente de la vida urbana tuvo su origen hace sólo dos siglos en Europa Occidental, convirtiéndose en uno de los acontecimientos sociales más característicos del siglo XX (Peña et al., 2002).

Anteriormente la diferenciación entre zonas urbanas y rurales se realizaba en función del uso del suelo, presentándose dificultades si se incluían variables de carácter social (Clout, 1976). Pero a partir de la Revolución Industrial, se destacó un cambio en la configuración de las ciudades. Asimismo, lo urbano se convirtió en característica esencial del desarrollo económico (Ramírez y Mayer-Foulkes, 2011). El surgimiento de nuevos medios de transporte, en especial el automóvil, incidieron en el aumento del tamaño de las ciudades (Peña et al., 2002).

En los últimos tiempos aparecieron modelos de urbanización difusa (Ferrás, 2007), como los generados por los nuevos movimientos migratorios de la ciudad a las áreas rurales en busca de proyectos de vida alternativos –con vías de comunicación que permitieron un rápido acceso a las ciudades (Sili, 2021)–, que imprimen cambios socio-económicos en determinadas áreas rurales –fenómeno denominado renacimiento rural, neorruralismo, contraurbanización, entre otros– (Baños, 2013). Asimismo, los espacios urbanos y rurales en la actualidad se encuentran interrelacionados mediante continuos desplazamientos de bienes y servicios –alimentos, educación, equipamientos, usos recreativos, entre otros– (Mikkelsen y Velázquez, 2010).

Existe una imprecisión de criterios para diferenciar la población urbana y rural. Desde una definición cuantitativa, como la determinación de un número mínimo de habitantes, no basta para caracterizarla. Este criterio presenta mayor dificultad en zonas de baja cantidad de población. En términos cualitativos, los elementos más usados para definir un asentamiento urbano, han sido entre otros: densidad, ambiente, morfología del núcleo, movilidad, modo de vida, interacción social, actividades no agrarias de la población (Peña et al., 2002). No obstante, en ciertos países asiáticos existen localidades urbanas donde predominan las actividades agrícolas, así como también en países desarrollados, pueden relevarse algunas áreas rurales donde son mayoritarias las actividades no agrícolas (George, 1982). Al respecto Duncan (1957), afirmaba que la transición de una comunidad puramente rural a una urbana es gradual y difusa. O expresado, en otros términos, se considera lo urbano como un proceso (Harvey, 1996). En consecuencia, alcanzado el siglo XXI, pese al gran esfuerzo de innumerable cantidad de autores, aún persisten dificultades en los criterios utilizados para definir una localidad como rural o urbana (Peña et al., 2002).

Los criterios más generales son los empleados en los censos oficiales. En los cuales, se fija de manera arbitraria un umbral mínimo de habitantes para considerar a la población urbana –este umbral presenta variaciones entre países, limitando su comparabilidad (ver Cuadro 1)– (Pellegrini y Raposo, 2014). Utilizando la mayoría de los institutos de estadísticas nacionales definiciones de lo urbano y lo rural de modo dicotómico (Dirven y Candia, 2020).

Las características que diferencian a las zonas urbanas varían de un país a otro, la distinción entre la población urbana y la población rural, como hemos mencionado, no puede condensarse todavía en una sola definición aplicable a todos los países, y ni siquiera a la mayoría de los países de una región (Naciones Unidas, 2010).  A continuación, se presentan diferentes valores de población mínima utilizados para definir lo urbano (Cuadro 1)

 

Cuadro 1: Definición de Área Urbana en censos según países seleccionados.

Fuente: elaboración personal en base Peña et al. (2002) e Institutos Nacionales de Estadística.

 

No obstante, existen recomendaciones internacionales para poder establecer comparaciones entre los países. En este sentido, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ha propuesto varias metodologías de clasificación de las distintas subdivisiones nacionales, entre las cuales se encuentra el área urbana funcional (AUF) (Naciones Unidas, 2010).

En Argentina se considera desde el Censo de 1914 como población urbana, a los residentes en localidades de dos mil habitantes o más –todas las áreas inferiores a dos mil habitantes se suponen rurales–, y al conjunto de dichas localidades como las unidades constitutivas del sistema urbano nacional (Lindenboim y Kennedy, 2004). El concepto de localidad se basa en la definición de Vapñarsky y Gorojovsky (1990), que adopta un criterio físico, este se encuentra implícito en todos los censos argentinos y explicitado a partir del censo de 1991. Las localidades censales “… son una porción de la superficie de la tierra caracterizada por la forma, cantidad, tamaño y proximidad entre sí de ciertos objetos físicos artificiales (edificios) y por ciertas modificaciones artificiales del suelo (calles), necesarias para conectar aquellos entre sí…” (INDEC, s.f.).

La definición oficial argentina, basada solo en el tamaño de la población, resulta excesivamente amplia, está incluye a todas las localidades con 2.000 o más habitantes (INDEC, 2010). Si en cambio, se adicionara un nivel mínimo de densidad demográfica –criterio vinculado a las economías de aglomeración que caracterizan a los centros urbanos–, la urbanización de Argentina seria significativamente inferior de lo que indican las estadísticas oficiales (Muzzini et al., 2016).

Las divisiones censales que involucran áreas urbanas, no permanecen estáticas. Estas pueden sufrir subdivisiones entre un censo y otro, debido al crecimiento en cantidad de viviendas (INDEC, s.f.). El tipo de radio censal puede variar entre un operativo censal y otro, debido a modificaciones de los asentamientos y a subdivisiones operativas. Por ejemplo, un radio rural puede convertirse en: un radio mixto –cuando parte de su territorio ha sido ocupado por una urbanización–; un radio urbano –todo su territorio ha sido ocupado por una nueva urbanización–; etc.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), mediante diferentes documentos destaca la necesidad de actualizar las metodologías de medición de urbano/rural, con el objetivo de mejorar el diseño de políticas públicas (INE, 2018). Los criterios que se establecen en la definición de área urbana deben ser consistentes con la realidad de cada región o de cada país, de manera que las políticas no asuman planes inalcanzables en localidades clasificadas como urbanas, pero con características netamente rurales (Peña et al., 2002).

A pesar del temprano proceso de urbanización de Argentina y los rápidos y profundos cambios que se están produciendo en sus ciudades, el ordenamiento territorial aún no ha sido contemplado en su legislación nacional. Este año Argentina releva su décimo primer Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas. Aprovechamos a remarcar la importancia del apoyo y participación de toda la población en la principal fuente de información demográfica y socioeconómica de nuestro sistema nacional de estadística. Además de un insumo inestimable, para gestionar intervenciones instrumentales acordes con la resolución de los problemas urbanos.

 

Referencias bibliográficas

Baños, M. R. (2013). Nueva Ruralidad desde dos visiones de progreso rural y sustentabilidad: Economía Ambiental y Economía Ecológica. Polis, (34), 1–13.

Clout, H. (1976): Geografía rural Ed. Oikos-tau SA.

Dirven, M., y Candia Baeza, D. (2020). Medición de lo rural para el diseño e implementación de políticas de desarrollo rural.

Duncan, O. D. (1957). Community size and the rural-urban continuum. Cities and society, 35-45.

Ferrás, C. (2007). El enigma de la contraurbanización. Fenómeno empírico y concepto caótico. Revista Eure, 33(98), 5–25.

George, Pierre (1982). Precis de Geographie Urbaine. Sexta edición (traducción Jorge Gozolini). Barcelona, España, Ariel, pp. 17-19

Harvey, David (1996). “Justice, nature & the geography of difference”. Oxford: Blackwell.

INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina). 2010. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas. INDEC, Buenos Aires.

Instituto Nacional de Estadística de Chile (INE) (2018). Urbano/Rural: Contexto de los resultados Diseminación Censo 2017. Santiago. Recuperado de http://www.censo2017.cl/servicio-de-mapas/descargas/mapas/Urbano-Rural-Contexto_de_Resultados.pdf

Johnson, James H. (1980) Urban Geography: An Introductory Analysis. Segunda edición en castellano. Barcelona, España, Oikos-Tau, p. 13.

Lindenboim, J. y Kennedy, D. (2004) Dinámica Urbana Argentina. 1960-2001. Reconstrucción y análisis de la información necesaria. Documento de Trabajo del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Económicas

Mikkelsen, C., y Velázquez, G. (2010). Comparación entre índices de calidad de vida: La población rural del partido de General Pueyrredón, 2001-2007. Revista de Geografía Norte Grande, (45), 97-118.

Muzzini, E., Puig, B. E., Anapolsky, S., Lonnberg, T., y Mora, V. (2016). Liberando el potencial de las ciudades argentinas. Washington, DC: Banco Mundial.

Naciones, Unidas. (2010). Principios Y Recomendaciones Para Los Censos de Población Y Habitación: Revisión 2.

Pellegrini, J. L. y Raposo, I. M. (2014). Patrón de urbanización, desarrollo agrario y tipos no tradicionales de empleo en la Microrregión Rosario, Argentina. Economía, Sociedad y Territorio, v. 14, n. 45, p. 419-463.

Peña, G. P. V., Medina, J. C., y Mora, G. S. G. (2002). Urbano-rural, constante búsqueda de fronteras conceptuales. Revista de información y análisis20, 17-24.

Ramírez, A. R. F., y Mayer-Foulkes, D. (2011). Ciclo de vida humano y ciclo de vida urbano: Urbanización y desarrollo económico.

Sili, Marcelo (2021). Renacimiento rural (América Latina, fines del siglo XX – comienzos del siglo XXI). En Diccionario del agro iberoamericano. Tercera edición ampliada. Recuperado de https://www.teseopress.com/diccionarioagro/

Vapñarsky, C. y Gorojovsky, N. (1990). El crecimiento urbano en la Argentina. Buenos Aires: IIED, Grupo Editor Latinoamericano.

Notas

[1] Licenciado en Economía por Universidad de Buenos Aires (UBA), Licenciado en Sociología por Universidad de Buenos Aires (UBA) y Doctor en Demografía por Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Email: fernando14979@hotmail.com. Investigador adjunto del Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales (IGEHCS) – Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

[2] Agradecimiento especial a la Licenciada Daniela Avalos (UBA) por la corrección ortotipográfica. Email: danielasoledad.av@gmail.com