¿Todos estamos conectados? El acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación en General Pueyrredon

Camila Lucía Rodríguez 

Grupo de Estudios sobre Población y Territorio (CIGSA, FHUM, UNMdP) 

 

Celulares, computadoras e internet son herramientas que forman parte de nuestra vida cotidiana. Pero ¿todas las personas tienen las mismas posibilidades de acceder a estas tecnologías? ¿Qué tan presente está la conectividad en nuestro territorio? ¿Existen diferencias entre sectores de la población? Estas preguntas motivan la presente publicación, que analiza el acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el partido de General Pueyrredon, a partir de los datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022 (Instituto Nacional de Estadística y Censos – INDEC). A través de esta información, se busca conocer cómo se distribuye en el territorio el acceso a celulares, computadoras e internet y reflexionar sobre las desigualdades que aún persisten en un contexto donde la inclusión digital se ha convertido en un componente fundamental del bienestar de la población. 

Las TIC forman parte de la vida cotidiana, reúnen las herramientas que permiten crear, almacenar, procesar y compartir información de manera rápida entre personas e instituciones (Sevilla Caro et al., 2015). Por ello, en la actualidad, tienen un papel clave en el bienestar de la población. Contar con acceso a internet y a dispositivos digitales facilita la comunicación entre personas, el acceso a información, la realización de trámites, la educación a distancia, la atención en salud y la búsqueda de oportunidades laborales (Mikkelsen et al., 2020). Su importancia quedó especialmente en evidencia durante el Aislamiento y Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio por la pandemia de COVID-19, cuando gran parte de las actividades dependieron de la conectividad digital. 

Sin embargo, no todas las personas pueden aprovechar estos beneficios de la misma manera. Para acceder a las TIC no alcanza con saber utilizarlas, también es necesario contar con los dispositivos adecuados, conexión a internet e infraestructura que permita una conectividad de calidad (Rivoir et al., 2019). Cuando estas condiciones no están garantizadas aparece lo que se conoce como brecha digital, es decir, la diferencia entre quienes pueden acceder y utilizar las tecnologías digitales y quienes no (Sevilla Caro et al., 2015). En este sentido, las TIC pueden fortalecer los vínculos sociales, disminuir el aislamiento, ampliar las oportunidades de aprendizaje, facilitar el acceso a información y servicios, e incluso generar mayores niveles de autonomía y participación social, aspectos que contribuyen al bienestar de las personas. 

A pesar de estos beneficios, el acceso a las TIC sigue siendo desigual. Diversas investigaciones muestran que los espacios rurales suelen presentar mayores dificultades de conectividad y disponibilidad de infraestructura que los urbanos, lo que limita las oportunidades de sus habitantes. 

¿Cuál es la situación en nuestro territorio local? Para conocer cómo es el acceso a las TIC en el partido de General Pueyrredon, se utilizaron los datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022, elaborado por el INDEC. El análisis se centró en tres aspectos que permiten conocer el nivel de conectividad de la población: 

  1. El porcentaje de personas en hogares con computadora o tablet.
  2. El porcentaje de personas en hogares donde hay al menos un celular con acceso a internet.
  3. El porcentaje de personas en hogares con conexión a internet en la vivienda.

Los resultados muestran que, en 2022, la mayoría de la población del partido de General Pueyrredon (53 %) presentaba un nivel intermedio de acceso a las TIC (Figura 1). Además, un 26 % de la población tenía un acceso alto. Un 17 % registraba acceso bajo. Las situaciones más críticas fueron menos frecuentes: solo el 3 % de la población se ubicó en la categoría Muy Bajo y apenas el 1 % en Extremadamente Bajo. Aun así, la diferencia o brecha entre los valores más altos y los más bajos supera los 8 puntos, lo que refleja la persistencia de importantes desigualdades en el acceso a las TIC. 

Figura 1. Distribución de la población del partido de General Pueyrredon según acceso a TIC, en porcentajes, 2022

 

Fuente: elaboración propia sobre la base de INDEC (2022).  

 

Al observar cómo se distribuye el acceso a las TIC en el territorio, se aprecia una diferencia clara entre las áreas urbanas y las periurbanas o rurales (Figura 2). Los niveles de acceso más bajos se concentran fuera del área urbana de la ciudad de Mar del Plata, a lo largo de los principales corredores viales del partido: las rutas 2 y 11 hacia el norte, la ruta 226 hacia el oeste, la ruta 88 hacia el sudoeste y, nuevamente, la ruta 11 hacia el sur. Entre la ruta 88 y la ruta 11 se localizan las situaciones más desfavorables. En cambio, las condiciones de acceso medio y alto se concentran en las áreas urbanizadas del partido, especialmente en la ciudad de Mar del Plata y Sierra de los Padres. En Mar del Plata, el mayor acceso a TIC se observa en el centro y en barrios ubicados al norte y al sur de esta área. 

 

Figura 2. Acceso a TIC en el partido de General Pueyrredon, 2022 

Fuente: elaboración propia. Cartografía: INDEC (2022) y OSM Standard (wms). 

La Figura 3 muestra cómo varían los tres aspectos analizados según los distintos niveles de acceso a las TIC. Los resultados indican que las mayores diferencias se observan en la disponibilidad de computadora o tablet en los hogares. En segundo lugar, aparecen las disparidades en el acceso a internet dentro de la vivienda. En cambio, el uso de celulares con acceso a internet presenta una distribución más uniforme.  

 

Figura 3. Distribución relativa de la población en hogares según tenencia de TIC para General Pueyrredon, 2022 

Fuente: elaboración propia sobre la base de INDEC (2022).  

 

Si bien la mayoría de la población del partido de General Pueyrredon cuenta con un acceso intermedio o alto a las TIC, las oportunidades de conectividad no se distribuyen de manera uniforme en todo el territorio. Las diferencias observadas entre las áreas urbanas y las periurbanas y rurales evidencian desigualdades que pueden condicionar el acceso a la educación, al empleo, a la información, a los servicios de salud y a otros recursos cada vez más vinculados con el mundo digital. 

En este contexto, mejorar la conectividad supone garantizar infraestructura adecuada, facilitar el acceso a dispositivos tecnológicos y promover el desarrollo de habilidades digitales para que todas las personas puedan aprovechar las oportunidades que ofrecen las TIC. Conocer cómo se distribuye el acceso a estas tecnologías permite identificar los sectores que presentan mayores necesidades y constituye un insumo valioso para el diseño de políticas públicas orientadas a reducir la brecha digital. 

  

Referencias 

Mikkelsen, C.; Ares, S.; Gordziejczuk, M., Picone, N. y Bruno, M. (2020). El bienestar de la población rural argentina (2010). En G. Velázquez y J.P. Celemín (Dir.) Configuración y reconfiguración socioterritorial de la Argentina en tiempos del bicentenario. (Tomo 1) (pp. 637-659) Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. https://www.fch.unicen.edu.ar/atlashyg/atlascv1ebook.pdf  

Rivoir, A., Morales, M. J., y Casamayou, A. (2019). Usos y percepciones de las tecnologías digitales en personas mayores. Limitaciones y beneficios para su calidad de vida. Revista Austral de Ciencias Sociales, (36), 295–313. https://doi.org/10.4206/rev.austral.cienc.soc.2019.n36-15  

Sevilla Caro, M., Salgado Soto, M. D. C., y Osuna Millán, N. D. C. (2015). Envejecimiento activo. Las TIC en la vida del adulto mayor. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo, 6(11). https://www.redalyc.org/pdf/4981/498150319034.pdf  

La Mar del Plata que duele. Breve apunte sobre la dimensión temporal y espacial de la pobreza y la indigencia en los últimos cinco años (2020 a 2025)

Mag. Silvina Mariel Aveni 

INHUS (CONICET/UNMdP)-CIGSA, GESPyT, FHum, UNMdP 

 

La pobreza constituye una de las expresiones de la desigualdad social y espacial que reviste mayor trascendencia en la vida cotidiana de las personas que la atraviesan. Su conceptualización, en líneas generales, radica en las carencias materiales e inmateriales que afectan la supervivencia de las personas. Por tanto, su connotación es negativa y se identifica con un ´piso´ que corresponde a las mínimas necesidades requeridas para sobrevivir. 

 La pobreza produce consecuencias psicológicas que impactan negativamente no solo en el ´tener´ de cada persona sino en su ´ser´ y ´hacer¨.  

 El Partido de General Pueyrredon alberga a 660.569 habitantes (INDEC, 2022), de los cuales 656.108 (INDEC, 2022) residen en Mar del Plata, su ciudad cabecera. La histórica y tradicional “ciudad feliz” se encuentra atravesada por la pobreza y la indigencia, por lo que se propone describir su devenir a partir de algunos indicadores, en el lapso de los últimos cinco años, período que abarca el durante y después de la pandemia por COVID-19.  

 

Dimensiones temporales y espaciales de la pobreza en los 31 aglomerados urbanos y en Mar del Plata 

 La dimensión temporal de la pobreza se estudia a partir de dos conceptos. Uno es el de pobreza coyuntural, que explica situaciones de pobreza reciente ajustadas a la disponibilidad de ingresos (Mathey, 2007). Su estimación en Argentina se realiza a partir de las Líneas de Pobreza e Indigencia aplicadas semestralmente mediante la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en 31 aglomerados urbanos y registra la capacidad de consumo de las personas a la hora de cubrir la Canasta Básica de Bienes y Servicios (alimentos y un conjunto de bienes y servicios necesarios para la vida cotidiana como los de salud, vestimenta, educación, transporte, otros), y la Canasta Básica de Alimentos (solo alimentos), respectivamente.  

 El análisis de la pobreza coyuntural se realiza mostrando el comportamiento de la pobreza y la indigencia en dos momentos, el primer semestre de 2020 y el primer semestre de 2025 (Figura 1). En dicho lapso la mayoría de los 31 aglomerados urbanos presentan una reducción del porcentaje de población pobre, a excepción de Río Gallegos, La Rioja, Gran San Juan mientras que Posadas se mantuvo sin modificaciones.  

 La razón de la disminución podría hallarse en una recuperación de los ingresos posterior a la pandemia por COVID- 19, en la que las etapas de Aislamiento Preventivo y Obligatorio (ASPO) y Distanciamiento Preventivo y Obligatorio (DISPO) detuvieron gran parte de la actividad económica mundial y ello ha impactado en el empleo y la capacidad de acceder a alimentos, bienes y servicios.  

 En cuanto a la población indigente, el escenario es similar, caracterizado por una reducción de los valores entre los dos hitos temporales seleccionados. Nuevamente, ciertos aglomerados acusan un aumento en los valores, tal es el caso de La Rioja, Gran San Juan, Posadas, Santa Rosa- Toay y Concordia. Mención especial merece el núcleo urbano Bahía Blanca- Cerri, afectado por una inundación extraordinaria entre el 7 y el 9 de marzo de 2025, que ha dejado sentir sus desoladoras consecuencias materiales y humanas.  

 Otro factor que argumentaría la reducción en los valores de ambos indicadores podría asociarse con una cuestión metodológica en el cómputo de la línea de pobreza y la línea de indigencia. Las canastas que se calculan dependen de la relación entre ingresos y precios, determinados por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), indicador variable en función de la inflación. Su mengua durante 2025 se manifiesta en la disminución de población pobre e indigente. No obstante, esta fuente no está refiriendo a la estructura de gastos en el consumo efectivo de los hogares y las personas. 

 

Figura 1. Población afectada por la pobreza (%) en 31 aglomerados urbanos (1er semestre de 2020 y 1er semestre de 2025).  

Fuente: Elaboración personal en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH, 1 semestre 2020-1 semestre 2025). 

 

La estructura por edades evidencia similar tendencia a la expresada con anterioridad con un relativo descenso en la pobreza y en la indigencia (Figura 2). En estas circunstancias, los persistentes niveles de estos indicadores en las poblaciones vulnerables (niñeces, juventudes, personas con discapacidad y personas mayores) representa un desafío que resta saldar.  

Entre el primer semestre de 2020 y el primer semestre de 2025, la población de 0 a 14 años en condiciones de indigencia y de pobreza ha disminuido. Mientras tanto, durante el mismo lapso temporal, la población de 65 y más años en la pobreza arroja valores más exiguos, pero se ha incrementado su situación de indigencia, indicio de un acrecentamiento en la vulnerabilidad de este colectivo.    

 

Figura 2. Población por grupos de edad según condición de pobreza en 31 aglomerados urbanos (1er semestre de 2020 y 1er semestre de 2025) 

Fuente: Elaboración personal en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) 

 

En este contexto nacional, Mar del Plata se ubica por debajo del promedio de los 31 aglomerados urbanos en lo que refiere población pobre, con 38,9 % (primer semestre de 2020) y 27,5 % (primer semestre de 2025). Aunque en relación con la indigencia, se posiciona por encima del promedio porque registra 12 % (primer semestre de 2020) y 6,4 % (primer semestre de 2025). 

 La Figura 3 representa la evolución de la pobreza y la indigencia en Mar del Plata entre 2020 y 2025. Se reconoce un promedio de 34,7 % de población pobre en la ciudad y de un 8,9 % de indigentes en los últimos cinco años.  

 

Figura 3. Población afectada por la pobreza y la indigencia en Mar del Plata (%) (2020 a 2025) 

 

Fuente: Elaboración personal en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) 

 

Las instancias más graves de la pobreza y la indigencia marplatenses en el trayecto estudiado remiten al segundo semestre de 2020 y al primero de 2021, en pleno desarrollo de la pandemia. Y luego, ambos datos se elevan dramáticamente durante primer semestre de 2024, replicando la dinámica de los aglomerados urbanos. La situación se reduce hacia el segundo semestre de 2024 recuperando valores de 2022 en ambos indicadores, posiblemente debido a la caída de la tasa de desocupación ampliada (Santamaría, 2025). En el segundo semestre de 2021 y 2022, se asiste a un descenso de la pobreza y a un aumento de la indigencia, suceso que podría deberse a una desmejora tal en los ingresos que provocó que las personas ya no llegaran al umbral de la línea de pobreza y se convirtieran en indigentes. Por lo expuesto, la población vulnerable por ingresos resulta una problemática central en una ciudad cuya estacionalidad en las actividades económicas principales (turismo, pesca y construcción) la hace muy dependiente de los ciclos económicos nacionales e internacionales. 

 El otro concepto que permite abordar la dimensión temporal de la pobreza es el de pobreza estructural, en tanto fenómeno prolongado en el tiempo que se reproduce de generación en generación (Mathey, 2007).  Su medición en Argentina se efectúa mediante el método de las Necesidades Básicas Insatisfechas que se relevan en los censos generales de población, hogares y viviendas (INDEC). El objetivo de este método es verificar si las personas y los hogares logran satisfacer necesidades establecidas como mínimas en el ámbito educativo, el habitacional, el de infraestructura sanitaria y la capacidad de subsistencia. 

 En el período intercensal 2001- 2010, la gran mayoría de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) lograron disminuir el porcentaje de hogares con NBI, a excepción de casos puntuales como Tierra del Fuego y Santa Cruz.  Hacia 2022, todas las provincias y CABA manifestaron variaciones intercensales negativas en las NBI, fenómeno posiblemente asociado a mejoras habitacionales (Figura 4). Los resultados menos optimistas aún se sitúan en las provincias del noroeste y noreste argentino, históricamente atravesadas por condiciones de precariedad en las condiciones de vida (Bolsi, 2004).  

 

Figura 4. Hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas por provincia, 2022 (%)  

 

Fuente: Censo de Población, Hogares y Viviendas, 2022, INDEC. Redatam 

 

Casi el 4% de los hogares del Partido de General Pueyrredon posee NBI. En Mar del Plata, la configuración espacial de este indicador se corresponde con patrones que diferencian áreas centrales consolidadas de la ciudad respecto de sus bordes, escenario que atestigua ciertas condiciones que se producen y reproducen en y a través del territorio. Las mejores situaciones corresponden a barrios del núcleo central consolidado de la ciudad y a los barrios intraejidales, donde predominan la buena calidad constructiva de las viviendas, la disponibilidad de infraestructura para la eliminación de excretas y ciertos enclaves asociados a barrios privados en sectores extraejidales (Figura 5).  

 

Figura 5. Hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas en Mar del Plata, 2022 (%). 

Fuente: Elaboración personal en base al Censo de Población, Hogares y Viviendas, 2022. Redatam. Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBap), 2023. 

 

Por el contrario, las puntuaciones más elevadas coinciden con el borde intraejidal y los territorios ubicados fuera del ejido urbano. Son áreas de alta dinámica demográfica que expresan también carencias materiales y falencias educativas. Además, allí se localizan barrios definidos como populares por no contar con el título de propiedad del suelo ni acceso formal a dos servicios básicos (luz, agua, cloaca) (ReNaBap, 2023).  

 El recorrido por la dimensión temporal y espacial de la pobreza, así como la articulación de escalas de análisis aporta herramientas para interpretar un fenómeno complejo. El uso de fuentes oficiales sienta las bases para continuar trabajando en la diversificación de indicadores cuantitativos y estrategias metodológicas cualitativas que permitan dar cuenta de la multidimensionalidad de la pobreza. La Geografía Social, preocupada y ocupada en evidenciar las desigualdades, revela el papel del territorio en la configuración y reproducción de las relaciones sociales.  

 

Referencias bibliográficas 

 

Bolsi, A. (2004). Pobreza y territorio en el Norte Grande Argentino. I Congreso de la Asociación Latino Americana de Población, Caxambú, Brasil 

Mathey, D. (2007). Métodos e indicadores para la estimación de la pobreza rural en la Argentina. Documento de trabajo Nº 35, Instituto de Economía y Sociología, INTA. http://inta.gob.ar/documentos/metodos-e-indicadores-para-la-estimacion-de-la-pobreza-rural-en laargentina/at_multi_download/file/dt_35.pdf 

Santamariajmm , G. (2025). Informe sobre pobreza multidimensionalMar del Plata, Mar del Plata Entre Todos. https://mardelplataentretodos.org/ 

 

Fuentes de datos:  

 

Argentina, Instituto Nacional de Estadística y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda, 2010. INDEC. Redatam 

Argentina, Instituto Nacional de Estadística y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda, 2022. INDEC. Redatam 

Argentina, Instituto Nacional de Estadística y Censos. Encuesta Permanente de Hogares (EPH), 2020-2025. 

Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBap)