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Patrimonio urbano: ayer, hoy y mañana

Dra. Lorena M. Sánchez

El patrimonio de las ciudades constituye una de las temáticas relevantes dentro de las agendas urbanas. Los bienes que perviven conforman un acervo heredado que debe afrontar el presente y el futuro. En este sentido, parece propicio repensar que el patrimonio recibido constituye un préstamo de nuestra descendencia. Por ello urge conocerlo, valorarlo y protegerlo.

El patrimonio se compone de múltiples tipos de bienes. Cada progreso conceptual, a través del tiempo, ha implicado una ampliación en la comprensión de las cuantías, por lo que se ha generado una diversificación de reconocimientos. Desde las tradicionales declaratorias centradas en obras de gran escala asociadas a acontecimientos histórico-culturales singulares, actualmente se aborda el cuidado de los más diversos legados tangibles e intangibles.

Los bienes y su preservación poseen un principio y un fin; las personas. Sin las personas, el patrimonio no existe como tal. Las comunidades son quienes otorgan y reconocen el valor dentro de una cultura compartida. Debido a la complejidad que presenta su resguardo, resulta necesario aclarar algunos aspectos importantes en términos generales y en la particularidad de Mar del Plata.

¿Quiénes deben cuidar el patrimonio? Como el patrimonio es de todos, a todos nos esperan derechos y responsabilidades dentro de las políticas públicas, los desarrollos comunitarios e individuales y/o las dinámicas privadas. El Estado es uno de los principales responsables de normar las formas para su protección. A través de leyes nacionales, provinciales y ordenanzas municipales, se planifican e implementan políticas restrictivas y de promoción. Esta tarea suele precisar de las más variadas disciplinas; arquitectos, historiadores, arqueólogos, ingenieros, museólogos, gestores culturales, antropólogos, sociólogos, geógrafos y muchas otras profesiones son requeridas para idear cada tratamiento. En este proceso, la concientización patrimonial comunitaria es fundamental, ya que una defensa efectiva requiere que se retroalimenten tres ejes básicos; el sentir, el pensar y el hacer. Si no se quiere ni se conoce el patrimonio, resulta imposible realizar acciones apropiadas.

¿Cómo se organiza el amparo estatal del patrimonio? Es usual que se definan tres criterios básicos de valoración, complementarios, para comenzar a organizar la tutela de los bienes: el valor histórico-social (cuando es fundamental la importancia histórica y su relevancia comunitaria), el valor artístico-arquitectónico (cuando se destacan características estilísticas, espaciales y constructivas, entre otras) y el valor ambiental-contextual (cuando las relaciones con los entornos naturales y/o edificados conforman diversos tipos de paisajes). La evaluación conjunta de estos valores, en el marco de un grupo de legados declarados como patrimonio, permitirá su categorización y por ende, un determinado grado de protección/acción asociado. En este sentido, además del tratamiento de bienes en forma individual, resulta clave la salvaguarda de áreas de valor patrimonial.

¿Cómo se protege el patrimonio en Mar del Plata? El Partido de General Pueyrredon, dentro del cual Mar del Plata es la ciudad cabecera, posee una oficina municipal específica que desarrolla e implementa el Código de Preservación Patrimonial (Ordenanza N° 10.075/95). Este Código constituye el más importante documento desde el cual se procura cuidar a los bienes arquitectónicos y urbanos. Expone los criterios de valoración antes mencionados, las incumbencias de la autoridad de aplicación, aspectos relacionados con promociones de uso del suelo e indicadores urbanísticos especiales, cuestiones económicas referidas a exenciones de derechos y tasas municipales, pautas para los convenios preservacionistas (surgidos principalmente desde la voluntad de los usuarios) y sanciones, entre otros ítems. En relación, posee un instructivo y una planilla para determinar las categorías patrimoniales de acuerdo con las valoraciones realizadas y en correspondencia, determinados grados de protección y niveles de acción. A diferencia de lo acontecido en otras ciudades, las premisas se asientan en un tipo de tutela especialmente individual, sin procedimientos específicos para áreas de valor. Esto conlleva a múltiples problemáticas, ya que no existen formas de salvaguarda que contemplen un barrio o un fragmento valioso dentro de la ciudad.

¿Cuál sería un ejemplo de patrimonio local? Es habitual identificar bienes patrimoniales con valores histórico-sociales y arquitectónicos excepcionales, por ejemplo; la Catedral de Mar del Plata. Sin embargo, existen muchos otros tipos de bienes con otros tipos de valores, por ejemplo; los pequeños chalets “estilo Mar del Plata”, en apogeo entre 1930 y 1950, que todavía forman parte de las identidades de los barrios más antiguos de la ciudad. Estas viviendas que componen gran parte de los paisajes locales, en sus orígenes reinterpretaron, en escalas menores, los chalets y las villas costeras de principios del siglo XX. Se destacan sus valores ambientales y contextuales debido a los paisajes conformados mediante la sumatoria de las características compartidas -los tratamientos de la piedra, las maderas y los revoques, entre otros, junto con particulares articulaciones de volúmenes y jardines retirados de las líneas municipales-.

¿Cómo se puede ayudar a proteger el patrimonio? Existen múltiples ámbitos que permiten que la comunidad se involucre en la defensa patrimonial, desde las áreas específicas municipales hasta las asociaciones no gubernamentales y las agrupaciones vecinales, entre otras posibilidades. Al momento de intervenir una vivienda en un barrio histórico o bien, al momento de trabajar sobre un edificio emblemático de la ciudad, es primordial la participación conjunta de los propietarios/usuarios y los profesionales. Dentro de un marco normativo apropiado, que ampare bienes individuales y áreas de valor, la participación comunitaria resulta necesaria para alcanzar una preservación a más largo plazo. Los usuarios son los principales artífices de los cambios en sus bienes, en su mayoría propiedades privadas, por lo que sus decisiones resultan sustanciales. En este sentido, la Defensoría del Pueblo de la Municipalidad de General Pueyrredon junto con un comité asesor integrado por entidades universitarias, colegios profesionales, áreas municipales y asociaciones civiles -como Marplatenses defensores del Patrimonio Arquitectónico y Urbano-, entrega periódicamente diplomas de preservación patrimonial como reconocimiento a la tutela desarrollada por titulares, propietarios y responsables de los más diversos bienes, con o sin declaratorias.

Como se vislumbra en la estrecha síntesis esbozada y se puede observar en las transformaciones del paisaje construido de cada ciudad, el campo del patrimonio es vasto, arduo y situado entre tensiones económicas, políticas, arquitectónicas, territoriales y socioculturales. Sin duda y para avanzar en las articulaciones necesarias, se requiere de solidaridades sincrónicas y diacrónicas hacia un amparo efectivo.

En este escrito abierto, resulta conveniente imaginar al patrimonio como Jano (Janus). Esta deidad romana “bifronte” que expresaba una situación “en medio” en tanto una de sus dos caras miraba hacia el pasado o inicio y la otra hacia el futuro o final, usualmente mediante un rostro anciano y uno joven, grafica el presente circunstancial en el que se encuentran los bienes. Jano, en esta ilusión del tiempo, dominaba especialmente los comienzos de modo de favorecer las transiciones hacia el futuro. De forma análoga, es preciso comprender, emprender y transitar el cuidado de nuestros bienes desde un presente concreto, que emerge del pasado, como acceso hacia el futuro.

 

Figura. Chalets “estilo Mar del Plata” que componen fragmentos urbanos característicos en la ciudad homónima, con una síntesis de los actores claves para su tutela. Fuente: fotografías (barrios La Perla y Stella Maris) e ilustración de la autora.

Lorena M. Sánchez es Doctora en Arquitectura, Magíster en Intervención del Patrimonio Arquitectónico y Urbano y Arquitecta. Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) con sede de trabajo en el Instituto de Estudios de Historia, Patrimonio y Cultura Material de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Mar del Plata (IEHPAC, FAUD, UNMdP). Docente de grado y posgrado dentro de la mencionada universidad. E-mail: lorenasanchezarq@yahoo.com.ar